Semana de Prevención: Embarazo adolescente a la baja en Chile

 

24 SEPTIEMBRE 2026.- La gestación no deseada en menores es resultado de distintos factores, como las condiciones socioeconómicas, el acceso oportuno a información y educación sexual o el conocimiento y uso de métodos anticonceptivos. En niñas menores de 15 años requiere especial atención ya que puede estar asociado a abuso sexual.

 

Según cifra de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre un 18 y 25% de adolescente tiene un segundo embarazo a los dos años de tener a su primer hijo, mientras que 500 mueren por causas prevenibles del embarazo.
Estos números son solo algunos de los que grafican el peligro y la vulnerabilidad que sufren niñas y adolescentes que viven una gestación no deseada. Por eso, la entidad celebra cada año la Semana de Prevención del Embarazo Adolescente en América Latina.

Al respecto, el académico de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la UTalca, Emmanuel Andrades Rodríguez, señaló que “el embarazo adolescente es resultado de distintos factores, como las condiciones socioeconómicas. En contextos de mayor vulnerabilidad y desigualdad, la fecundidad adolescente tiende a ser más alta. También influyen el acceso oportuno a información y educación sexual, el conocimiento y uso de métodos anticonceptivos y el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva”.

Otro punto fundamental es el entorno familiar, dijo. “Un buen funcionamiento y apoyo familiar pueden actuar como factores protectores, mientras que determinadas situaciones de vulnerabilidad familiar pueden aumentar el riesgo. A esto se suman factores relacionados con las relaciones de pareja, la capacidad de negociar el uso de anticonceptivos y las oportunidades de desarrollar un proyecto de vida”.

En las niñas menores de 15 años existe, resaltó, una situación que requiere especial atención: “Los embarazos pueden estar asociados a violencia o abuso sexual. Por eso, en este grupo la respuesta no puede limitarse a la prevención del embarazo, sino que debe incorporar la protección de derechos, la evaluación clínica y las acciones que correspondan de acuerdo con la normativa vigente”.

PREVENCIÓN
Sobre la prevención, Andrades explicó que requiere combinar distintas estrategias. “Una de las fundamentales es la educación sexual, entregada de manera oportuna y antes del inicio de la actividad sexual, que permita a los adolescentes tomar decisiones informadas y conocer tanto los métodos anticonceptivos como las formas de prevenir infecciones de transmisión sexual”.

También -agregó el docente- es primordial “garantizar un acceso oportuno, gratuito y sin discriminación a los métodos anticonceptivos. El sistema público chileno dispone de métodos anticonceptivos reversibles de larga duración, además de preservativos y anticoncepción de emergencia”.

La consejería en salud sexual y reproductiva también es importante, precisó. “En Chile existen los Espacios Amigables para Adolescentes, que buscan entregar atención confidencial, accesible y adecuada a las necesidades de esta población”.

Pero la prevención no termina con entregar un anticonceptivo, indicó el matrón. La permanencia en el sistema educativo, el apoyo familiar y social y la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida también son factores protectores frente a la maternidad temprana. “Por eso, la prevención del embarazo adolescente debe abordarse desde la salud, la educación y los determinantes sociales, y no solamente desde la anticoncepción”.

CIFRAS
Las cifras muestran una disminución importante y sostenida del embarazo adolescente en Chile. Entre mujeres de 15 a 19 años, la tasa de fecundidad pasó de alrededor de 39 nacimientos por cada mil en 2015 a aproximadamente 15 por mil en 2020.

En el grupo de 10 a 14 años la baja fue igual de marcada, llegando a menos de 0,5 nacimientos por cada mil en el mismo período. En poco más de una década, entre fines de la década de 2000 y 2020, la fecundidad adolescente en Chile bajó más de un 70%, una de las caídas más grandes de la región.

Según el académico de la Facultad de Ciencias de la Salud, entre los factores que explican esta disminución está el mayor uso de métodos anticonceptivos, en especial del preservativo. “Según la Encuesta Nacional de Juventudes, su uso en la primera relación sexual subió de un 60% en 2015 a casi un 74% en 2022”.

A esto se suman cambios sociales, como una mayor permanencia en el sistema educativo y, en algunos grupos, una postergación del inicio de la actividad sexual. “Estos factores deben entenderse como un conjunto, no como una explicación única”, dijo el docente.

Respecto de la edad promedio, “la gran mayoría de los embarazos y nacimientos adolescentes se concentra en el grupo de 15 a 19 años».

Finalmente, Andrades recalcó que “en la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Talca formamos profesionales para abordar el embarazo adolescente con competencias clínicas, pero también con empatía y respeto por los derechos de cada adolescente”.

Lo hacemos desde la práctica, dijo, “mediante casos clínicos y simulación, para que nuestras futuras matronas y matrones estén preparados no solo para atender un embarazo, sino para acompañar a una persona y su proyecto de vida”.