Marcha nórdica: Estudio mostró mejorías significativas en personas con enfermedad de Párkinson
22 SEPTIEMBRE 2026.- Participantes presentaron efectos positivos en la composición corporal, la condición física, movilidad funcional, capacidad aeróbica y parámetros de marcha.
Mejoras en la condición física y en la composición corporal, así como más movilidad y funcionalidad, son algunos de los beneficios que reportó el estudio realizado por académicos/as de la Escuela de Kinesiología de la UTalca, que consistió en entrenar a 22 personas con enfermedad de Parkinson -durante 3 meses- con marcha nórdica.
La investigadora principal, profesora Jéssica Espinoza Araneda, explicó que el trabajo consistió en dividir a estas personas en dos grupos, uno de marcha libre (caminata normal, guiados por kinesiólogos), y otro que hizo el entrenamiento de marcha nórdica con instructores de la disciplina, que también son kinesiólogos.
“Los grupos vinieron dos veces por semana y trabajaron intensidades que iban en aumento; periodos de 4 semanas aumentando la intensidad del ejercicio, y luego 1 semana de recuperación, al 60 y 80 por ciento de la frecuencia cardiaca de reserva”, explicó la académica.
Tras estas intervenciones, se comprobó que las personas de ambos entrenamientos presentaron efectos positivos y significativos en “la composición corporal, la condición física, movilidad funcional, capacidad aeróbica y parámetros de marcha”, dijo la profesora Espinoza.
Sobre la composición corporal, la investigadora señaló que todos bajaron sus porcentajes de masa grasa, especialmente visceral. Pero hubo mayor delta de cambio en quienes hicieron marcha nórdica. Es decir -precisó- ambos grupos mejoraron, pero sí hubo mayor impacto en el grupo de marcha nórdica”.
Otro beneficio es la velocidad de marcha (condición física) y el rendimiento en pruebas funcionales, como el SPPB (Short Physical Performance Battery) o el TUG (Timed Up and Go), que mide la movilidad funcional; y en la parte aeróbica pudieron sortear y mejorar en la marcha de 6 minutos.
Nuevamente, en estas pruebas mejoraron ambos grupos, pero los deltas de cambio fueron mayores en el grupo de marcha nórdica, dijo la docente.
Lo mismo sucedió con los parámetros de marcha: ambos grupos mostraron cambios positivos, pero el grupo de marcha nórdica obtuvo mejor velocidad máxima y zancada más larga.
“En conclusión, la caminata en general tiene efectos significativos para la mantención de la condición funcional en personas con enfermedad de Parkinson. Sin embargo, caminar con los bastones contribuye a mejorar de forma más marcada elementos que tienen que ver con el rendimiento físico y la funcionalidad”, precisó Espinoza.
En este último punto, recalcó que la mejora de los parámetros de marcha disminuye el riesgo de caída y les permite realizar de mejor forma sus actividades de la vida diaria.
Al mismo tiempo, se midieron mejoras en la calidad de vida. “En general, todos los asistentes mostraron gran entusiasmo -dijo la experta- generando redes de amigos, destacando la convivencia y la actividad al aire libre como valor agregado. Por lo tanto, podemos decir que hubo un beneficio para la salud mental, también, que es un factor protector para un envejecimiento más saludable”.
El protocolo de este trabajo fue publicado en 2024 en la revista BMJ Open Sport and Exercise Medicine, https://bmjopensem.bmj.com/
Además de la prof. Jéssica Espinoza, participaron en esta investigación los docentes de la Escuela de Kinesiología de la UTalca, Scarleth Jiménez (instructora marcha nórdica), Cristian Caparrós (análisis de datos y redacción protocolo) e Ignacio Orozco (análisis de datos); y los profesionales del Programa de Deportes de la casa de estudios, Macarena Aceituno y Víctor Contreras, ambos instructores de marcha nórdica.
