Trombosis: Secuelas incluyen desde dolor persistente a insuficiencia cardíaca crónica
13 OCTUBRE 2026.- Como es habitual, una vida saludable, evitando el sedentarismo y el tabaco, puede prevenir esta condición. Sin embargo, hay condiciones genéticas que lo predisponen, así como la edad avanzada.
Cada 13 de octubre se conmemora el Día de la Trombosis, para informar y educar a la población sobre los riesgos de esta enfermedad. Las personas mayores de 60 años, quienes pasan mucho tiempo sin moverse o tienen antecedentes médicos específicos, son las más propensas a sufrir una trombosis.
El reposo prolongado en cama, hospitalizaciones o viajes largos en avión o carro de más de cuatro horas, son motivo de preocupación. También corren riesgo quienes sufren lesiones graves o cirugías recientes, en especial en las piernas o el abdomen; o enfermedades crónicas (personas con cáncer, problemas del corazón, hipertensión, diabetes u obesidad).
Además, existes factores genéticos (antecedentes familiares o trastornos hereditarios de la coagulación conocidos como trombofilia); en mujeres, es riesgoso el embarazo, el posparto, el uso de anticonceptivos orales o la terapia de reemplazo hormonal; consumo de tabaco y el sedentarismo.
El académico del Centro de Investigación en Trombosis y Envejecimiento Saludable (Cites) de la UTalca, Marcelo Alarcón Lozano, explicó que la trombosis es una afección vascular caracterizada por la formación patológica de un coágulo de sangre, denominado trombo, en el interior de un vaso sanguíneo intacto o previamente dañado.
Éste “obstaculiza el flujo sanguíneo hacia o desde los órganos y tejidos. Hay dos tipos, venosa y arterial. En la trombosis venosa, la más característica es la trombosis venosa profunda, que afecta a las extremidades inferiores. Puede complicarse si el trombo se desprende y migra hacia los pulmones provocando una tromboembolia pulmonar”.
Por otra parte, señaló, “la trombosis arterial suele desarrollarse sobre una placa de ateroma rota en la pared vascular, generando una oclusión aguda que interrumpe el aporte de oxígeno y nutrientes en territorios críticos, dando lugar a infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares isquémicos”.
Alarcón, precisó que el origen de la trombosis se explica a través de la Tríada de Virchow, que reúne las tres condiciones fisiopatológicas fundamentales para su desarrollo.
“La primera es la lesión o disfunción endotelial, daño en la capa interna de los vasos, que puede ser desencadenado por factores como hipertensión arterial, tabaquismo, dislipidemia, procesos inflamatorios crónicos o traumatismos”.
La segunda -indicó- es la “alteración en el flujo sanguíneo, predominantemente por detención del flujo de sangre, observada en situaciones de inmovilización prolongada, insuficiencia venosa, aneurismas o arritmias como la fibrilación auricular”.
Y la tercera es la hipercoagulabilidad o trombofilia, que responde a una “mayor predisposición plasmática a formar coágulos, ya sea por causas hereditarias como la mutación del Factor V Leiden o deficiencias de anticoagulantes naturales, o bien por causas adquiridas como el cáncer, el embarazo, el uso de estrógenos o estados inflamatorios sistémicos”.
CONSECUENCIAS
Consultado al respecto, el docente de la Facultad de Ciencias de la Salud UTalca, indicó que las secuelas que deja la trombosis dependen directamente de las zonas afectadas y la extensión del daño tisular.
“Tras una trombosis venosa profunda, un número significativo de pacientes desarrolla el síndrome postrombótico que presenta dolor persistente, edema, cambios en la piel y úlceras venosas de difícil manejo”.
“En el caso de la tromboembolia pulmonar, la persistencia de trombos no resueltos puede conducir a la hipertensión pulmonar tromboembólica crónica, provocando disnea progresiva de esfuerzo e insuficiencia cardíaca”.
Finalmente, dijo, en el ámbito arterial, “las secuelas suelen responder al daño isquémico irreversible: el accidente vascular encefálico puede dejar déficits motores, sensitivos y del lenguaje o deterioro cognitivo, mientras que el infarto de miocardio deriva frecuentemente en remodelado ventricular e insuficiencia cardíaca crónica”.
