Higiene de manos: una medida simple que salva vidas y previene enfermedades
05 MAYO 2026.- La profesora Claudia Zenteno se refiere en esta columna al lavado de manos, un acto sencillo y cotidiano que impide problemas de salud.
La higiene de manos es una de las acciones más efectivas para prevenir infecciones y proteger la salud de la población. A pesar de su sencillez, su correcta práctica permite reducir significativamente la transmisión de enfermedades en la vida cotidiana y en los centros de salud.
Lavarse las manos adecuadamente implica utilizar agua y jabón durante al menos 40 a 60 segundos, asegurando la limpieza de todas las superficies de la mano: palmas, dorso, entre los dedos, uñas y muñecas. En situaciones donde no hay suciedad visible, el uso de alcohol gel es una alternativa eficaz, siempre que se aplique de manera completa y se friccione hasta su secado.
Esta práctica es fundamental en momentos clave del día, antes de comer o preparar alimentos, después de ir al baño, al llegar desde la calle o tras toser y estornudar. En el ámbito de la atención en salud, su importancia es aún mayor, ya que permite prevenir infecciones asociadas al cuidado de las personas.
El lavado de manos actúa como una barrera frente a diversos microorganismos que se transmiten fácilmente por contacto. Gracias a esta medida, es posible prevenir enfermedades respiratorias como el resfrío, la influenza y la COVID-19, así como infecciones gastrointestinales. Además, contribuye a reducir infecciones más graves que pueden ocurrir en contextos de atención de salud.
Reforzar el hábito del lavado de manos no solo protege a quien lo realiza, sino también a su entorno, disminuyendo la circulación de agentes infecciosos en la comunidad. Promover la higiene de manos es, por tanto, una estrategia clave de salud pública: una acción simple, de bajo costo y alto impacto, capaz de salvar vidas.
Claudia Zenteno Cáceres
Directora
Escuela de Enfermería
UTalca
