Académicos de la FCS logran estimar riesgo de fragilidad a partir de exámenes de sangre

 

02 JULIO 2026.-  Hallazgo facilitaría medición de este síndrome geriátrico en pacientes de tercera edad. Se asocia a mayor riesgo de caídas, hospitalización, dependencia y mortalidad. Estudio publicado se basa en transformar información clínica rutinaria en herramientas digitales aplicables al cuidado del adulto mayor.

 

Modelado del riesgo de fragilidad a partir de parámetros bioquímicos y hematológicos mediante regresión múltiple y logística: hallazgos del Estudio Toledo de Envejecimiento Saludable, es el título del artículo de los docentes Francisco Zamudio, Diego Arauna, Francisco García, Cecilia Albala, Victoria Villalobos, Eduardo Fuentes e Iván Palomo, publicado recientemente por la revista Interactive Journal of Medical Research (i-JMR), una revista internacional editada por JMIR Publications.

Sobre esta revista, el profesor Diego Arauna, indicó que “su línea editorial se centra en innovación en salud, medicina e investigación traslacional, con énfasis en la interacción entre personas, disciplinas, sistemas y tecnología, lo que la hace especialmente pertinente para nuestro trabajo, orientado a transformar información clínica rutinaria en herramientas digitales aplicables al cuidado del adulto mayor”.

Arauna, explicó sobre la publicación, que “aborda un problema central de la medicina del envejecimiento: la fragilidad, síndrome geriátrico que se asocia a mayor riesgo de caídas, hospitalización, dependencia y mortalidad en personas mayores”.

Según detalló, “aunque existen instrumentos validados para medirla, su aplicación en consulta requiere tiempo y condiciones que no siempre están disponibles en atención primaria o en zonas con menos recursos”.

Por eso, este estudio apunta a estimar el riesgo de fragilidad “a partir de exámenes de sangre que se solicitan rutinariamente -marcadores bioquímicos y hematológicos básicos- combinados con la edad del paciente”.

Para ello los investigadores analizaron los datos de mil 485 adultos mayores de 65 años “de la cohorte poblacional Toledo Study for Healthy Aging (TSHA), una de las más reconocidas en investigación sobre envejecimiento en España”, explicó Arauna.

Ésta corresponde al nombre del estudio internacional desarrollado en dicho país y dirigido por el doctor Francisco García (co-autor del artículo).

Una innovación clave del trabajo de los investigadores utalinos, fue “construir modelos predictivos diferenciados por sexo, reconociendo que mujeres y hombres mayores presentan trayectorias biológicas de fragilidad distintas”, precisó el investigador.

Además -agregó- “identificamos que ciertas funciones compuestas -que integran varios marcadores en un solo índice- predicen mejor la fragilidad que los biomarcadores aislados, lo que refleja que la fragilidad es un fenómeno multisistémico, no atribuible a una sola alteración”.

Arauna recalcó que se trata de una prueba de concepto “exploratoria, no de una herramienta clínica de uso inmediato. El paso siguiente -que ya estamos trabajando- es validar estos modelos en poblaciones independientes, incluyendo cohortes chilenas”.

Sin embargo, “contar con un indicador de riesgo de fragilidad que se pueda calcular automáticamente desde un hemograma y un perfil bioquímico, abre la puerta a tamizajes masivos, integración en fichas clínicas electrónicas y herramientas digitales de apoyo a la decisión, especialmente útiles en atención primaria y entornos con recursos limitados”.