Población de 80 años se duplica y concentra demanda de cuidados
28 OCTUBRE 2026.- Académico de la Escuela de Enfermería UTalca resaltó que la responsabilidad de la atención no debe recaer solo en una persona y que, en ese sentido, la ley establece el principio de corresponsabilidad social, “que distribuye el cuidado entre el Estado, las familias, las comunidades y el mercado, y entre hombres y mujeres”.
Dos conmemoraciones mundiales sobre las personas cuidadoras (29 de octubre y 5 de noviembre), llevan a poner el foco en Chile y el aumento de personas en la tercera edad.
El académico de la Escuela de Enfermería de la UTalca, y miembro del Centro de Longevidad Vitalis, Boris Vera Barrera, explicó que Chile atraviesa uno de los procesos de envejecimiento más acelerados de América Latina. Según el Censo 2024, “la población de 80 años y más, que es la que concentra mayor demanda de cuidados, se duplicó en menos de dos décadas”, precisó.
Las cifras indican que la Región del Maule presenta un envejecimiento superior al promedio nacional: el 21,5 % de sus habitantes tiene 60 años o más y el 13,6 % de sus hogares está compuesto exclusivamente por personas de 65 años y más, la tercera proporción más alta del país.
Este proceso -dijo Vera- “ocurre al mismo tiempo que los hogares se hacen más pequeños y aumenta la participación laboral de las mujeres. El modelo tradicional de cuidado, sostenido de manera no remunerada por las familias, principalmente por mujeres, es cada vez menos sostenible”.
En respuesta a este escenario, durante el gobierno anterior se impulsó el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida). Sus principales hitos normativos son la Política Nacional de Apoyos y Cuidados 2025-2030, un plan de acción de cien medidas que involucra a 14 ministerios.
Por otra parte, está la Ley 21.805, que reconoce el derecho al cuidado en sus tres dimensiones (cuidar, ser cuidado y autocuidarse), reconoce el trabajo de cuidados no remunerado como una labor social y crea el Registro Nacional de Personas Cuidadoras No Remuneradas, cuyos inscritos acceden de forma preferente a servicios, formación y certificación, y programas de salud mental.
El docente recalcó que “la responsabilidad del cuidado no debe recaer solo en una persona. La Ley 21.805 establece el principio de corresponsabilidad social, que distribuye el cuidado entre el Estado, las familias, las comunidades y el mercado, y entre hombres y mujeres”.
A octubre de 2026, dijo Vera, la Base de Personas Cuidadoras del Registro Social de Hogares registra 282 mil 962 personas cuidadoras no remuneradas en Chile. De ellas, el 84,7% son mujeres, el 30,5% tiene 60 años o más; el 77,5% pertenece al 40% más vulnerable según la Calificación Socioeconómica y el 31,5 % no completó la educación media. Entre enero y octubre de 2026, el número de personas cuidadoras inscritas aumentó en 15,9%.
En el Maule, indicó el experto, se registran 20 mil 468 personas cuidadoras, el 7,2% del total nacional. El 85,5% son mujeres, el 29,5% tiene 60 años o más y el 82,7% pertenece al 40% más vulnerable, proporción superior al promedio nacional.
CONDICIONES DE QUIENES CUIDAN
El docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTalca, detalló que el 53% de las personas cuidadoras principales, lleva más de cinco años cuidando; el 32,7% no recuerda cuándo fue su último descanso prolongado; el 32,4% presenta sobrecarga intensa y el 42,9% tiene síntomas de ansiedad o depresión.
“La sobrecarga intensa es más del doble en mujeres (38,3%) que en hombres (17,1 %). En el Maule, solo el 13,3% de las personas cuidadoras registradas tiene un ingreso formal igual o superior al sueldo mínimo; el 32,7% cotizó al menos una vez en una AFP en los últimos doce meses y el 29,7% recibe alguna pensión”, puntualizó.
RECOMENDACIONES
Consultado al respecto, Vera señaló que la evidencia disponible y las demandas expresadas por las propias personas cuidadoras del Maule en el proceso participativo «Hablemos de Cuidados», indican que lo primordial es “inscribirse como persona cuidadora en el Registro Social de Hogares, consultar por los apoyos disponibles en el Cesfam y en el municipio”; reconocer las señales de sobrecarga, compartir el cuidado con otros integrantes de la familia, entre otras.
