Qué es la salud sexual y cómo afecta la vida de todos

 

03 SEPTIEMBRE 2026.- No se trata solo de reproducción, anticoncepción, embarazo o prevención de infecciones. Incluye también bienestar, placer, autonomía, consentimiento, identidad, orientación sexual, prevención de violencia, entre otros temas.

Cada 4 de septiembre se celebra el Día de la Salud Sexual, que –según la Organización Mundial de la Salud (OMS)- hace referencia a un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, y enfatiza que no corresponde únicamente a la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad.

“Para alcanzarla se requiere una aproximación positiva y respetuosa a la sexualidad y a las relaciones sexuales, incluyendo la posibilidad de experiencias seguras y satisfactorias, libres de coerción, discriminación y violencia”, explicó el director de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la UTalca, Felipe Suárez Hidalgo.

Según explicó el académico, para la matronería “la salud sexual no puede reducirse a reproducción, anticoncepción, embarazo o prevención de infecciones. Incluye también bienestar, placer, autonomía, consentimiento, vínculos, identidad, orientación sexual, prevención de violencia, acceso a información y ejercicio de derechos sexuales y reproductivos”.

Suárez recalcó que “la propia OMS reconoce que las normas y roles de género, las expectativas sociales y las relaciones de poder influyen críticamente sobre la posibilidad de alcanzar salud sexual”.

El ser humano durante toda su vida debiese tener una buena salud sexual. El docente y matrón señaló que ésta es “relevante durante toda la vida, incluyendo personas jóvenes y mayores, la diversidad de sexualidades y expresiones sexuales”.

En el caso de niños, niñas y adolescentes, ésta se debe tratar “desde una perspectiva de educación y desarrollo sexual apropiado para la edad”.

En este sentido, la matronería -agregó el académico- reconoce varios grupos desde los cuales se debe abordar este tema: Adolescentes y jóvenes, mujeres y hombres adultos, gestantes, personas en climaterio y menopausia, personas mayores, personas LGBTQIA+, con discapacidad, migrantes y pueblos originarios, personas privadas de
libertad, quienes ejercen trabajo sexual, personas que viven con VIH y víctimas o sobrevivientes de violencia sexual y de género.

Consultado por las enfermedades más comunes, Suárez explicó que efectivamente las hay, “pero no debemos convertir la salud sexual solamente en una lista de enfermedades.

Desde una perspectiva epidemiológica, las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) continúan siendo una prioridad mundial de salud pública. La OMS estima que diariamente se adquieren más de un millón de ITS curables en personas de 15 a 49 años y que una proporción importante es asintomática.

Las más comunes son la “sífilis, gonorrea, infección por Chlamydia trachomatis, tricomoniasis, VIH, VPH, herpes genital y hepatitis B. Cuatro de ellas son actualmente curables (sífilis, gonorrea, clamidia y tricomoniasis), mientras que VIH, VPH, herpes y hepatitis B corresponden a infecciones virales de especial relevancia sanitaria”, precisó el
experto.

La prevención -indicó- debería incorporar “educación sexual integral, uso correcto del preservativo, acceso a testeo, diagnóstico precoz, tratamiento y manejo de parejas, vacunación contra VPH y hepatitis B, prevención combinada del VIH, consejería y disminución del estigma. La vacunación contra VPH y hepatitis B constituye, además, una herramienta efectiva de prevención primaria”.

Finalmente, Suárez resaltó que una política integral de salud sexual debe incluir también otros resultados adversos, como “embarazo no intencionado, violencia sexual y de género, disfunciones sexuales, infertilidad, cánceres relacionados con VPH, prácticas nocivas, discriminación y dificultades para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva”.