Día del Cáncer de Ovario: 800 nuevos casos en Chile cada año

 

08 MAYO 2026.- Esta conmemoración busca dar a conocer esta enfermedad para prevenirla mediante el diagnóstico temprano, ya que tiene una baja tasa de supervivencia.

 

Cada 8 de mayo se conmemora esta jornada que busca prevenir esta enfermedad, ya que -según la Coalición Mundial contra el Cáncer de Ovario- se trata del cáncer femenino más letal.

En Chile, cada año aparecen cerca de 800 nuevos casos, de los que sobreviven solo 300. Sin embargo, no es el cáncer más frecuente.

La docente de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la UTalca, Daniela Aguilar Gómez, explicó que “representa uno de los desafíos más complejos en la salud pública a nivel mundial y local debido a su carácter silencioso y de alta letalidad”.

A diferencia de otras patologías, agregó, “no existe un método de tamizaje poblacional efectivo, lo que hace que el rol de la matrona y el matrón sea clave en la detección de síntomas que pueden ser no específicos y la educación sobre factores de riesgo, ya que destaca por su agresividad”.

Según las cifras citadas anteriormente, cerca de dos mujeres mueren cada día por esta causa en el país, ocupando el 9° puesto entre todas las causas de muerte por tumores malignos en mujeres y el 1° en letalidad dentro de los cánceres del sistema reproductor femenino, superando en agresividad al cáncer de cuello uterino y endometrio, principalmente por su diagnóstico tardío.

¿QUÉ LO PROVOCA?
La docente de la Facultad de Ciencias de la Salud, explicó que -aunque no existe una causa única conocida- el cáncer de ovario se origina por cambios en el material genético (ADN) de las células del ovario o de las tubas (trompas de Falopio), ya sea por factores hereditarios u hormonales y reproductivos.

Sobre la primera causa, Aguilar detalló que entre el 15% y 20% de los casos se asocia a mutaciones hereditarias, y en el segundo, el riesgo aumenta con la nuliparidad (no haber tenido hijos), la infertilidad, la menarquia precoz (primera menstruación antes de los 10 años) y la menopausia tardía (última menstruación después de los 55 años).

“A través de la historia clínica la matrona puede identificar antecedentes familiares como factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de ovario y educar sobre importancia de mantener controles y realización de exámenes de manera periódica”.

Actualmente, no existe un examen de screening (como el PAP para el cuello uterino) que prevenga o detecte este cáncer en etapas iniciales. Sin embargo, existen factores protectores y recomendaciones.

Estas son mantener un peso saludable y realizar actividad física; el embarazo y la lactancia materna actúan como factor protector al reducir el número de ovulaciones; mantener control ginecológico regular, idealmente anual; y ecografía ginecológica de control.

“La educación es la base de la prevención. La matrona debe dar el conocimiento necesario a la mujer para que pueda identificar síntomas y sepa cuando consultar”, precisó la docente.

El pronóstico suele ser reservado debido a que cerca del 70 a 80% de los casos se detectan en etapas avanzadas (estadios III o IV). En estas etapas, la sobrevida a cinco años es baja. Por el contrario, si se detecta en estadio I, la supervivencia puede superar el 90%.

Sobre el rol de la matrona o matrón indicó que “el pronóstico depende directamente del acceso al diagnóstico. Una derivación oportuna desde la APS hacia el nivel secundario, gestionada por la matrona, puede ser la diferencia entre un tratamiento paliativo y uno curativo”.