Consumo de derivado del Omega 3 podría mejorar daño hepático y diabetes

 

05 ENERO 2026.- Se trata de la Maresina 1. Según investigadora ésta protege el hígado, pero «no sabíamos si lo hacía en el contexto de la diabetes y cuál es el mecanismo de esa protección”.

 

El consumo de Omega 3 es saludable y muy provechoso para el cuerpo humano, especialmente para el hígado. Eso se sabe hace décadas. Lo que no se ha podido saber o hacer, es un medicamento, una droga que mejore la diabetes surgida del daño hepático y la obesidad.

Buscando una solución para esto último las profesoras de la Facultad de Ciencias de la Salud, Roxana Orrego Castillo y Jéssica Zúñiga Hernández, están trabajando en una investigación que se centra en los efectos de la Maresina 1, un derivado de Omega 3.

“Es una investigación de ciencias básicas, que busca encontrar una vía molecular para definir una mejora de la diabetes con Omega 3, pero de una diabetes en particular, asociada a obesidad y daño hepático”, explicó Zúñiga, investigadora principal.

“Tenemos un modelo de daño hepático al que generamos una diabetes, buscando un tratamiento, porque el hígado metaboliza todos los fármacos, por lo tanto, hasta hoy, no hay fármacos aprobados para tratar el daño hepático crónico”, dijo.

Según Zúñiga, si la diabetes está asociada a daño hepático o cardiaco, no hay tratamiento. “Existe solo un fármaco en fase de aprobación, pero cuesta miles de dólares, es carísimo porque es un tratamiento muy específico”.

Por eso, agregó, “planteamos que los ácidos grasos Omega 3 por síntesis interna dentro del hígado (endogena), producen agentes antiinflamatorios, protectores. Uno de esos agentes es la Maresina 1, que ya sabemos por estudios anteriores en nuestro laboratorio que protege el hígado. Lo que no sabíamos era si lo protegía en el contexto de la diabetes y cuál es el mecanismo de esa protección”.

Por lo tanto, detalló, “la parte central de la investigación fue al daño hepático asociado a daño metabólico; le agregamos Maresina 1 para ver si se normalizaban los parámetros hepáticos. Luego se hizo un perfil bioquímico completo (a cargo de la profesora Roxana Orrego Castillo (co-investigadora) y efectivamente en presencia de Maresina 1 se normalizaron los parámetros bioquímicos (no perfectamente, pero mejoran mucho). Lo mismo ocurrió en el tejido del hígado”.

“Nosotros comemos Omega 3 en algunos alimentos, y podríamos producir la Maresina 1 si estuviéramos sanos, pero NO al estar con alguna patología inflamatoria o daño hepático. La idea es recomendar el uso de la Maresina 1 como si fuera un medicamento”.

Luego de este paso, corresponde investigar la parte mecánica de la enfermedad -precisó Zúñiga- es decir, si esto está relacionado a una vía que se llama WNT/betacatenina, en que esta última puede tener una activación aberrante produciendo respuestas al daño hepático a nivel nuclear (activación de genes asociados a fibrosis y promoción del daño crónico).

“Nuestra teoría es que la Maresina 1 al entrar en forma directa al hígado -por ser un ácido graso- captura la actividad de la betacatenina en el citoplasma, reteniéndolo junto a WNT, impidiendo la activación del mecanismo de daño hepático y por consiguiente el daño de otros órganos como el corazón o riñón”, precisó la investigadora utalina.

DIETA
Mientras, agregó la académica del Departamento de Ciencias Biomédicas, deberíamos consumir alimentos con Omega 3 y/o como suplemento a la dieta. “Si agregas porciones importantes de Omega 3 se va a producir Maresina de manera natural. Lo que recomiendan la American Diabetes Asociation (ADA) y la American Heart Association (AHA) , es consumir un gramo de Omega 3 al día. Y si tienes una enfermedad cardiovascular o metabólica, deberías consumir de 2 a 4 gramos diarios; lo mismo las embarazadas”.

Estamos hablando de un tarro de jurel a la semana como mínimo, precisó, sin lavar, para que no pierda los ácidos grasos. “El Omega 3 tiende a concentrarse en las zonas pardas de los pescados. Por ejemplo, el salmón es rosado o naranjo, y tiene además una parte de color café. Eso es Omega 3”.

Otros compuestos y alimentos con Omega 3 son la linaza, chía, el huevo, que tienen baja concentración, por lo tanto, se tienen que consumir todos en forma continua para obtener sus beneficios “o consumir un suplemento de Omega 3. El problema es que no sabemos cuánto necesita cada persona para mejorar cuando hay diabetes, daño hepático y/o metabólico”, indicó Zúñiga. “Por eso la idea es tener un fármaco que entregue el gramaje necesario”.

Junto a las profesoras Orrego y Zúñiga, trabajan dos alumnos tesistas, Nicolás Muñoz, de Ingeniería en Biotecnología de la UCM, y Juan Pablo Bravo, de Tecnología Médica UTalca.