Qué apoyos pueden tener las personas cuidadoras en Chile

 

05 NOVIEMBRE 2026.- Académico de la FCS entrega recomendaciones para que quienes cumplen roles de tutores o acompañantes, especialmente de personas mayores, puedan mantener su salud y bienestar.

 

El profesor Boris Vera Barrera es académico de la Escuela de Enfermería de la UTalca y miembro del Centro de Longevidad Vitalis, y como tal se ha dedicado a recopilar información sobre envejecimiento y temas relacionados, como el de las personas cuidadoras.

En Chile, dijo, un gran porcentaje de quienes cuida (especialmente a personas de la tercera edad) son mujeres, mayores de 60 años, que no reciben remuneración. (Ver https://salud.utalca.cl/poblacion-de-80-anos-se-duplica-y-concentra-demanda-de-cuidados/)

De ahí la importancia de tener organizaciones, políticas públicas y entidades que brinden apoyo.

“Las recomendaciones pueden ser más o menos pertinentes según cada caso, ya que la realidad va a variar según a quién cuidan”. Por ejemplo, una persona mayor que cuida a otra persona mayor, va a necesitar más apoyo. Lo mismo sucederá si la persona a quien se cuida tiene mayor o menor dependencia, o si ambos tienen problemas de movilidad, etc.

Por eso, para quienes cuidan a personas mayores se sugiere que, si la persona cuidadora es también una persona mayor, considerar su propia salud como parte del plan de cuidados y mantener al día su Examen de Medicina Preventiva del Adulto Mayor (Empam).

Evitar movilizar a la persona sin la técnica o la ayuda adecuada, por el riesgo de caídas y lesiones para ambos. Adaptar la vivienda (barras de apoyo, retiro de alfombras, buena iluminación), y solicitar ayuda técnica a través del Cesfam o el municipio.

Promover la autonomía de la persona mayor, favoreciendo su participación y sus decisiones, en lugar de reemplazarla en todas las tareas. Consultar ante cambios de memoria o de conducta, ya que el diagnóstico oportuno de una demencia permite planificar el cuidado.

Utilizar la oferta específica para personas mayores, como los Centros Diurnos y el programa Cuidados Domiciliarios de Senama.

El académico señaló que -en cuidadores en general- lo primordial es “inscribirse como persona cuidadora en el Registro Social de Hogares (módulo de cuidados), en la municipalidad o en línea. Esto permite obtener la credencial de persona cuidadora, acceder con prioridad a programas y servicios, y hacer visible su labor”.

Otro consejo es “consultar por los apoyos disponibles en el Cesfam y en el municipio. Las personas que cuidan a alguien con dependencia severa pueden acceder al Programa de Atención Domiciliaria del Ministerio de Salud, que incluye visitas del equipo de salud y un pago mensual a la persona cuidadora. También existe la Red Local de Apoyos y Cuidados y, en algunas comunas, los Centros Comunitarios de Cuidados (Chanco, Pelluhue, Cauquenes, Villa Alegre y Sagrada Familia)”.

También es importante reconocer las señales de sobrecarga, como cansancio persistente, problemas de sueño, irritabilidad, tristeza, aislamiento o abandono de los propios controles de salud, y pedir ayuda oportunamente.

TAREA COMPARTIDA
Compartir el cuidado con otros integrantes de la familia, distribuyendo tareas, turnos y gastos, para evitar que la responsabilidad recaiga en una sola persona. Planificar pausas y espacios de respiro de forma regular, sin esperar a llegar a una situación de crisis; mantener los propios controles de salud y buscar apoyo psicológico cuando sea necesario.

Capacitarse en técnicas de movilización y traslado, prevención de caídas y de lesiones por presión, y manejo de medicamentos, lo que reduce el riesgo para ambas personas.

SOCIALIZAR
Participar en redes de apoyo, como grupos de personas cuidadoras u organizaciones comunitarias. Dos de cada tres personas cuidadoras no participan en ninguna organización “y el apoyo social débil es uno de los factores más asociados a la sobrecarga”, dijo el académico y enfermero.

Informarse sobre su situación previsional y los beneficios disponibles, considerando que muchas personas cuidadoras dejan de trabajar y de cotizar.

Vera recalcó que “la responsabilidad del cuidado no debe recaer solo en ella. La Ley 21.805 establece el principio de corresponsabilidad social, que distribuye el cuidado entre el Estado, las familias, las comunidades y el mercado, y entre hombres y mujeres”.