Advierten peligro de consumir antibióticos sin prescripción médica




Enfermedades que estaban controladas (meningitis, tuberculosis, difteria, sífilis, entre otras), podrían volver a ser principal causa de muerte en el mundo, dijo el académico de la Facultad de Ciencias de la Salud, Sergio Wehinger.

En días recientes la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó la Semana Mundial de Concientización sobre el Uso de los Antimicrobianos: "Prevengamos juntos la resistencia a los antimicrobianos", ya que como según indica en su sitio web, la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM) es una amenaza para los seres humanos, los animales, las plantas y el medio ambiente.

Consultado al respecto, el director del Magíster en Ciencias Biomédicas de la UTalca, Sergio Wehinger, explicó que “desde 2015 la OMS y otras entidades decidieron celebrar anualmente esta campaña, para generar un mensaje educativo para la comunidad en general, acerca del mal uso que le estamos dando a los agentes antimicrobianos, lo que pone en riesgo la salud de todos/as, ya que genera microorganismo resistentes a los antimicrobianos de uso común, lo que obliga a buscar nuevos agentes para prevenir infecciones, cada vez más sofisticados, caros y difíciles de obtener. En un futuro podría dejarnos indefensos ante infecciones que hoy se tratan de manera más o menos sencilla”.

El académico de la Facultad de Ciencias de la Salud, detalló que los antimicrobianos “son sustancias o moléculas que destruyen o matan microorganismos o impiden su crecimiento. Dentro de los más comunes están los antibióticos, dirigidos contra las bacterias. Otros que están tomando relevancia por su uso y porque también están adquiriendo resistencia, son los antimicóticos, que destruyen o inhiben el crecimiento de hongos”.

“El problema que surgió -recalcó Wehinger- es que el dicho, ‘Lo que no te mata te hace más fuerte’, se cumple para los microorganismos, que constantemente están mutando su genoma o ADN, lo que les permite adaptarse al medio que los rodea, incluso a los antimicrobianos que tienen la misión terapéutica de impedir o curar una infección producida por estos microorganismos en el cuerpo”.

Éstos se deben utilizar “bajo cierta programación, en tiempo y dosis, prescrito por un médico competente. Si no se siguen estas instrucciones existe la posibilidad de permitir el crecimiento de microorganismos que naturalmente tengan algún grado de resistencia a estos antimicrobianos”.

Según el académico, “esto sucede en la naturaleza todo el tiempo al azar, pero suelen ser muy pocos los microorganismos que tienen esta capacidad. Si uno se automedica sin completar un tratamiento, puede favorecer que los microorganismos que sean resistentes prosperen, ya que algunos se van a morir, pero los que queden (al no tener competencia) se van a ver estimulados a crecer y se van a propagar en la persona que las puede transmitir a otras, y vamos a tener la emergencia de una nueva cepa de bacteria que ya no responda a los antibióticos de uso común”.

Wehinger insistió en que “por eso es importante siempre tomar antibióticos o antimicóticos con receta médica y cumplir estrictamente la programación o duración y dosis establecidas, de lo contrario estimula la aparición de microorganismos que sean posteriormente resistentes, ya sea porque tienen mecanismos en su interior que permiten sacar el antibiótico o antimicrobiano de su célula, o porque generan proteínas que destruyen a estos antibióticos, ese es el gran peligro del uso irresponsable de antimicrobianos”.

El docente reflexionó señalando que “hemos crecido en un mundo con antibióticos o antimicóticos, que fueron creados tras el experimento de Fleming en la década de 1920, entonces no tenemos en la conciencia qué es vivir en un mundo sin antibióticos. Sería un apocalipsis desde el punto de vista médico, porque reaparecerían un montón de enfermedades que hoy son endémicas o propias de países pobres con mucha precariedad, o bien muchas enfermedades que hoy son de un tratamiento relativamente sencillo, se volverían intratables o mortales”.

MENINGITIS Y DIFTERIA

Sobre las enfermedades que complicarían a la humanidad, Wehinger especificó que antes del uso de antibióticos, “las meningitis bacterianas en niños cobraban la vida de 7 a 8 de cada 10 niños con la enfermedad y los sobrevivientes quedaban con secuelas; la difteria ponía en riesgo la vida, mataba a la mitad de los niños que la adquirían; la sífilis o gonorrea, enfermedades de transmisión sexual producidas por bacterias que hoy se pueden controlar; la tuberculosis o una infección por herida de estafilococo (justamente el que Fleming se dio cuenta que era inhibido por la liberación de un antibiótico generado por un hongo), serían potencialmente mortales sin los antimicrobianos, entonces hay q tener conciencia de que la irresponsabilidad en el uso podría crear terribles problemas médicos en un futuro no muy lejano”.

Sobre posibles fechas límite en esta situación global, el docente dijo que hay una “proyección bastante pesimista que indica que para el 2050 las enfermedades infecciosas, especialmente por bacterias u hongos, van a ser una de las principales causas de muerte en el mundo. Antiguamente era así, pero eso cambió por el uso de antimicrobianos”.

Explicó que “hoy nos morimos de cosas más relacionadas al envejecimiento (cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes); pero podríamos volver a la etapa en que las enfermedades infecciosas eran las causas ‘top’ de muerte, que pueden matar a cualquier edad”.