OMS llama a prevenir o diagnosticar y tratar correctamente la Hepatitis




Expertos de la Facultad de Ciencias de la Salud señalaron que las cifras son más bien bajas en el Maule, pero que un mal diagnóstico o la falta de tratamiento (especialmente de Hepatitis B o C) pueden terminar en un mal mayor.

Cada 28 de julio la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora a nivel mundial, el Día contra la Hepatitis, cuyo lema este año es “Llevando la atención más cerca de ti”. Según datos de la entidad, en América cada año hay 10 mil nuevas infecciones por el virus de la Hepatitis B y 23 mil muertes; solo en el 18% llega a diagnosticarse; de ellas, apenas 3% reciben tratamiento.

Al mismo tiempo, se producen cada año 67 mil nuevas infecciones por el virus de la Hepatitis C y 84 mil fallecimientos; solo en un 22% de las personas con Hepatitis C crónica la infección llega a diagnosticarse; de ellas, solo 18% reciben tratamiento.

La académica del Departamento de Salud Pública UTalca, Marcela Marín, explicó que esta enfermedad implica la inflamación del hígado. “Esta hinchazón y daño al hígado puede afectar su funcionamiento y dejar secuelas. Puede tratarse de una infección aguda, de corto plazo, o volverse crónica. Existen cinco tipos: A, B, C, D y E, siendo las más frecuentes las tres primeras. La forma de transmisión de la Hepatitis A es vía fecal-oral. Los brotes de ésta ocurren cuando hay un saneamiento deficiente, por hacinamiento o contaminación de alimentos y del agua. En Chile no se da mucho porque las condiciones de sanidad han ido mejorando a través de los años y porque existe una vacuna”.

La directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la UTalca, Ángela Sánchez, complementó indicando que la Hepatitis A es un tipo “que se transmite mediante los alimentos, es decir, alimentos preparados por personas con una mala higiene de manos (sobre todo después de ir al baño), beber agua contaminada, consumir pescados o mariscos provenientes de agua residuales y contaminadas, o vegetales u hortalizas regadas con agua contaminada y que luego no son desinfectadas”. Por eso, para evitarla, es fundamental el lavado de manos, alimentos y utensilios, así como superficies donde se cocina o come.

TRANSMISIÓN SEXUAL

También existe la Hepatitis B, cuya forma de contagio es a través de la sangre o de transmisión sexual (al igual que la C). “De esta si hay más infecciones, por ejemplo, en el personal de salud, por los accidentes corto punzantes y exposición a sangre y fluidos. De hecho, estos profesionales tienen la obligación de vacunarse contra esta infección”.

Sobre cifras nacionales, Marín detalló que el año 2017 hubo mil 103 casos en el país, es decir 6 cada 100 mil habitantes, con mayor presencia en la zona norte y en la Región Metropolitana; “en el Maule es más baja”, dijo, recalcando que “se ve más en personas con VIH u otras enfermedades de transmisión sexual”.

HEPATITIS C Y CÁNCER

La Asociación Chilena de Hepatología (ACHHEP), filial de la Sociedad Chilena de Gastroenterología (SChGE), aseguró a El Mostrador, que la pandemia por Covid-19 impactará las metas planteadas por la OMS para el año 2030, que buscan reducir un 90% la incidencia de hepatitis y un 65% de su mortalidad.

Gabriel Mezzano, miembro de la ACHHEP, explicó a dicho medio, que en la hepatitis, el virus C es el que ha experimentado mayores cambios. Solo en el 2015 se estimó que existían 71 millones de personas infectadas, 7 millones de ellas en América del Sur, aproximadamente 35 mil en Chile y 400 mil muertes anuales a nivel mundial atribuidas a su causa.

El profesor Sergio Wehinger, director del Magíster en Ciencias Biomédicas de la UTalca, confirmo esto, señalando que “si una persona sufre de Hepatitis B o C, aumenta el riesgo de cáncer hepático. Muchas veces estas hepatitis son crónicas y no tan evidentes, es decir, no siempre tenemos a gente con coloración amarilla por la bilirrubina en sangre, a lo más presentan cansancio general y trastornos del apetito. Pero, aunque el daño es de baja intensidad, éste es constante y a la larga puede dañar las células hepáticas e inducir la aparición de cáncer”.

Por eso los chequeos anuales son importantes, ya que -dijo- “si los niveles de bilirrubina son normales, pero se ve una tendencia al aumento, debería ser un signo de atención para un buen galeno”.