Día contra el maltrato a los adultos mayores




Según la OMS “el maltrato a una persona mayor es un acto intencional, o la falta de acción, por parte de un cuidador u otra persona en una relación que implica una expectativa de confianza que causa daño a un adulto de 60 años o más”. Aproximadamente 1 de cada 6 personas de 60 años o más, experimentó alguna forma de maltrato en entornos comunitarios durante el 2020.

El maltrato a adultos mayores no es sólo la violencia física. Se trata también del descuido de la familia en términos económicos o de no facilitar acceso oportuno a la salud, entre otros aspectos, o de creer que los abuelos tienen la obligación de cuidar a los nietos (‘abuelos esclavos’). La familia sin duda es la primera llamada a cuidar y respetar a las personas mayores que no pueden valerse por sí mismas, pero el Estado también debe tomar cartas en el asunto.

No tomar en cuenta a quienes si pueden valerse por sí mismos, no incluirlos en la toma de decisiones o no respetar sus deseos, solo porque se ven deteriorados físicamente y ya no son jóvenes, también es un tipo de maltrato.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, (2021) “el maltrato a una persona mayor es un acto intencional, o la falta de acción, por parte de un cuidador u otra persona en una relación que implica una expectativa de confianza que causa daño a un adulto de 60 años o más”. Aproximadamente 1 de cada 6 personas de 60 años o más experimentó alguna forma de maltrato en entornos comunitarios durante el año pasado.

Las tasas en entornos institucionales, como residencias de ancianos y establecimientos de cuidados a largo plazo, son aún más altas: 2 de cada 3 empleados señalan que han proporcionado maltrato en el último año. Incluso si las tasas permanecen constantes, se prevé que el número absoluto de personas mayores que sufre maltrato aumentará a medida que crezca la población mundial de personas mayores.

El maltrato a personas mayores puede provocar lesiones físicas graves y secuelas psicológicas a largo plazo y un mayor riesgo de institucionalización en una residencia de ancianos, de uso los de servicios de emergencia, de hospitalización y de muerte prematura”.

Otro tipo de maltrato al que están expuestos, se relaciona con el patrimonio. “El maltrato patrimonial se refiere a cuando están involucrados bienes y el mayor porcentaje de esta violencia lo realizan los hijos. Hay muchas personas mayores que, con hartos años de trabajo, tienen su casa, sus bienes y muchas veces terminan institucionalizados o en un sector que no es el propio. En ese momento es cuando sus familiares hacen uso de forma inapropiada del patrimonio, donde se involucran mecanismos de persuasión que el familiar apunta, muchas veces, a una manipulación”, comenta en El Mostrador, Mónica Oviedo, directora técnica y psicóloga del Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad (Conapran).

Infantilizar lenguaje con ellos o crear una caricatura de ternura, desmereciendo muchas veces sus capacidades y experiencias, podría considerarse maltrato. Y es aquí donde entra a jugar un rol la sociedad, ya que abunda la publicidad de cremas o productos para no ponerse viejo (El Mostrador, 2021).

En cuanto a este aumento de población mayor, la misma OMS señala que al año 2050 ésta sería el 25% de la población mundial, y Chile no será la excepción. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el país el año 2019, había dos millones 260 mil 222 de personas mayores de 65 años, representando el 11,9% del total de la población del país. Para 2035, sin embargo, se prevé un importante aumento de este grupo etario, que se compondrá de 3.993.821 adultos, los que equivaldrán al 18,9% del total de la población. (El Mostrador).

El profesor Iván Palomo, director del Centro de Investigación en Trombosis y del Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES), ha señalado en la prensa que nuestro país no está preparado para atender las necesidades de esta población que además va creciendo.

Según indicó en El Mostrador, es necesario “adoptar los cambios de políticas públicas a tiempo, ya que la vejez debe ser un asunto de Estado. Existe una responsabilidad compartida entre diferentes instituciones, como ministerios, el Poder Legislativo, las municipalidades, universidades y organizaciones civiles. Todos deberían realizar esfuerzos para avanzar en temáticas que apoyen el envejecimiento saludable de la población del país, ya que Chile no está preparado para ello… Las personas mayores tienen más necesidades de salud y atención a largo plazo que las personas más jóvenes, lo que llevará a un mayor gasto fiscal”.

Por otro lado, debemos enfrentar los problemas de salud mental que afectan al mundo moderno, especialmente en medio de la pandemia de Covid-19 y que provocan mayor violencia dentro del hogar.

En la web del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), se puede encontrar que durante el año 2020 se registraron más de cinco mil 700 casos relacionado al maltrato, un 35% más que el año 2019, donde se recibieron cerca de cuatro mil 200 consultas a nivel nacional. Asimismo, hubo un aumento en las denuncias de abandono, las que pasaron de 202 consultas a 428 casos, respectivamente. Además, entre enero y mayo de 2021, se recibieron más de dos mil 40 consultas relacionadas a maltrato. De ellas, más de 500 se refieren a violencia intrafamiliar y más de 140 por abandono.

No se puede seguir esperando por más herramientas de apoyo a las personas mayores. Desde la academia, se ha formado el CIES que cuenta con más de 60 investigadores que provienen desde las Universidades estatales de Tarapacá, Arturo Prat, de Antofagasta, de La Serena, de Valparaíso, de Playa Ancha, de Chile, de Santiago de Chile, Tecnológica Metropolitana, de O’Higgins, de Talca, del Bío-Bío, de La Frontera, de Los Lagos, de Aysén y de Magallanes; además de tres instituciones externas: el Instituto Nacional de Geriatría (INGER), el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), y el Instituto Nacional de Geriatría (INGER) de México.

Según dijo el profesor Palomo en Diario Talca, este centro contribuirá a recabar información de punta y nuevo conocimiento, que ayudará a prevenir o retrasar la aparición de enfermedades crónicas, así como a generar un ahorro considerable para los sistemas sanitarios. El gran desafío es que lleguemos a esta condición de la mejor manera posible, que podamos ser autovalentes hasta lo más cercano a la hora de nuestra partida”.