Día sin fumar: Tabaquismo provoca cada año ocho millones de muertes en el mundo




No solo provoca diversos tipos de cáncer, también genera problemas cardiovasculares. Sin embargo, dejar este mal hábito reporta beneficios inmediatos: reducir la presión arterial y de frecuencia cardíaca elevada, así como disminuir los niveles altos de monóxido de carbono circulantes en la sangre, entre otros.

Cada 31 de mayo se conmemora el Día Internacional Sin Fumar, ya que el tabaquismo provoca numerosas enfermedades, la mayoría de suma gravedad y mortales, generando 8 millones de muertes en el mundo cada año. Y no solo hablamos de muchos tipos de cáncer.

El académico Eduardo Fuentes, del Centro de Investigación en Trombosis (CIT), explicó que fumar provoca diversas dolencias cardiovasculares. “Existe una triada para prevenirlas: actividad física, alimentación saludable y NO fumar”. Sobre esto último, detalló que cerca de un 40 por ciento de adultos fuman (33,3% en Chile, la cifra más alta en Latino América). “El tabaquismo causa en los vasos sanguíneos un estado de hipercoagulación, vasocontricción y daño en su interior, en el endotelio. Puede suceder en fumadores habituales u ocasionales, que a la larga van a presentar alguna enfermedad cardiovascular”.

El investigador agregó que las enfermedades cardiovasculares son las principales enfermedades no trasmisibles y que causan más muertes en el mundo, con una cifra cercana de fallecidos cada año, de 18 millones de personas.

La más común de este grupo de dolencias -dijo Fuentes- es la enfermedad de las arterias coronarias, que es la acumulación de placa en el subendotelio, dañando los vasos sanguíneos. “Con el CIT de la Facultad de Ciencias de la Salud hace un par de años realizamos un estudio para determinar la relación entre los factores de riesgo cardiovascular y el número y gravedad de lesiones ateroscleróticas en las arterias coronarias. Para ello analizamos datos de pacientes con angiografía coronaria, que llegan de urgencia a un centro asistencial, y sus lesiones ateroscleróticas de las arterias coronarias. Observamos que los pacientes con más daño y más riesgo, son aquellos que eran fumadores, incluso observamos que exfumadores -con un año sin fumar- también tenían lesiones ateroscleróticas, porque el tabaco genera un daño en el vaso sanguíneo como dije al principio (hipercoagulación, vasocontricción y daño en el endotelio), genera inestabilidad de placas de ateroma y activación de una de las principales células que causa el trombo: las plaquetas”.

La académica del Departamento de Salud Pública, Macarena Said, agregó que la probabilidad de desarrollar estos eventos coronarios agudos se relacionan más directamente con el número de cigarrillos consumidos al día y con la cantidad de años desde que inició la adicción tabáquica. “De ahí viene la pregunta habitual en la consulta de cuántos cigarros fuma y hace cuánto tiempo, porque existe una relación directa que hace anticipar la enfermedad coronaria en personas cada vez más jóvenes, tanto en mujeres como en hombres. Ello ocurre porque este hábito nocivo se asocia a niveles más elevados de ácidos grasos libres, triglicéridos y colesterol total que son los que a la larga se acumulan en los vasos sanguíneos y los dañan… Puede llevar a enfermedad aguda grave como el IAM por trombosis en las arterias coronarias, ACV por obstrucción de arterias del cerebro, TEP en los pulmones. Es importante mencionar acá también que cualquier padecimiento de estos eventos agudos, pueden ocasionar la muerte y/o dejar secuelas en el organismo que van deteriorando la salud y la calidad de vida y de vejez de las personas”, explicó la académica.

SIETE MIL SUSTANCIAS NOCIVAS

Por otra parte, Said explicó que “el cigarro, además de tabaco, contiene más de siete mil sustancias químicas irritantes y cancerígenas que son causa directa de muchas enfermedades, algunas mortales. Cuando se quema un cigarrillo, se generan más de cuatro mil sustancias químicas volátiles, que además de ser nocivas para nuestro cuerpo, son elementos contaminantes del medio ambiente que quedan en la atmósfera que todos respiramos, contaminando el suelo y el agua. Estos compuestos además de ser tóxicos, tienen una sustancia llamada nicotina, que genera diversos efectos físicos difícilmente perceptibles por los fumadores, que causa esa sensación de plenitud, pero que se asocia como la principal causa de dependencia y es por esto que, al tratar de dejar de fumar, se presentan síntomas de abstinencia, como lo es la irritabilidad y la exacerbación de episodios de ansiedad”.

Detalló que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de las muertes anuales por fumar, un millón de ellas corresponde a fumadores pasivos. “También hay que mencionar que en el contexto actual de pandemia el tabaquismo se asocia como factor de agravamiento de la enfermedad Covid y también se ha encontrado asociación con los menores niveles de anticuerpos alcanzados para las actuales vacunas contra el Coronavirus”.

Además de las enfermedades descritas anteriormente (cardiovasculares), Said agregó enumeró las siguientes:

Cáncer de pulmón: Los fumadores son entre 15 a 30 veces más propensos a tener cáncer de pulmón, ya sea que fumen ocasionalmente o todos los días, y en cualquier presentación como cigarros, puros, pipas, etc.

Otros tipos de cáncer: El humo del cigarro entra en contacto con múltiples órganos en los que es habitual que se produzcan tumores cancerígenos. Es así como se relaciona con cáncer bucal, de faringe, de laringe, de esófago y de vejiga donde se ha visto que se depositan algunas de las sustancias del cigarro. También se ha establecido una relación con la aparición de cáncer de riñón, de hígado, de páncreas, de estómago y de colon y recto.

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica es la complicación más frecuente del tabaquismo. El daño afecta directamente a los bronquios y luego a los pulmones, donde se encuentran los alveolos que son saquitos de aire microscópicos encargados de la respiración y el intercambio de oxígeno y monóxido de carbono entre nuestro organismo y el ambiente. “Entonces, ocurre que estas sustancias nocivas se van depositando en ellos, sus paredes se van debilitando hasta romperse y provocan esta obstrucción bronquial progresiva con la consecuente pérdida de su función que es el de oxigenar los tejidos, esto se traduce en que el fumador comienza a manifestar tos crónica y dificultad para respirar, pero el daño ya es irrecuperable”, dijo Said.

Said agregó que otro tipo de problemas “son los de tipo reproductivo, donde el tabaquismo se asocia a mayor prevalencia de infertilidad, abortos espontáneos, embarazos ectópicos, afecciones en el feto y parto prematuro”.

Este mal hábito también provoca patologías dentobucales. “Además del mal aliento permanente, el tabaco aumenta de 5 a 20 veces el riesgo de padecer una enfermedad periodontal en comparación con la población no fumadora. La característica típica de la enfermedad periodontal asociada al tabaco es la destrucción de los tejidos de soporte de los dientes, la pérdida de hueso, formación de bolsas periodontales y pérdida prematura de dientes. Además de procesos deficientes en la cicatrización de heridas dentro de la boca, ya sea a causa de accidentes o en caso de cirugía periodontal, y extracciones dentarias”.

Por último -dijo la docente de la Facultad de Ciencias de la Salud- “se ha descrito que el tabaquismo duplica el riesgo de disminuir la función eréctil y el deseo sexual, tanto en hombres y mujeres, a causa de la disfunción que genera el tabaco en el endotelio de los vasos sanguíneos, provocando vasoespasmos por la acción directa de la nicotina”.

Said recalcó que “nunca es tarde para detener este hábito nocivo. Al hacerlo podemos notar beneficios inmediatos y a largo plazo, como reducir casi inmediatamente la presión arterial y de frecuencia cardíaca elevadas. En menos de un día se logra disminuir los niveles elevados de monóxido de carbono circulantes en la sangre. En un mes mejora la circulación y la función pulmonar y luego de seis meses se puede ver mejoría en la tos y la dificultad para respirar. A largo plazo, disminuye el riesgo de producir enfermedades crónicas y la muerte prematura”.