Día contra el Cáncer de Colon




Director del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la UTalca, Rodrigo Moore, explicó algunos alcances de esta enfermedad que en Chile provoca la muerte de tres personas cada día y que “es levemente más frecuente en hombres que en mujeres”.

El Cáncer de Colon (CC) y de Recto (CR) ocupan el tercer lugar entre los cánceres más comunes en el mundo, además de tener la segunda tasa más alta de muerte a nivel mundial por cáncer. “En Chile se ubica en el quinto lugar entre las causas de muerte por cáncer. Cada día fallecen 3 personas, sumando aproximadamente mil muertes por año”, dijo el director del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la UTalca, Rodrigo Moore, respecto a esta enfermedad que conmemora su día de prevención cada 31 de marzo.

El académico de la Facultad de Ciencias de la Salud agregó que “en Chile este tipo de cáncer es levemente más frecuente en hombres que en mujeres (10,8 y 9,6 por 100 mil habitantes). Las proyecciones son muy malas, mostrando un aumento muy significativo en la tasa de incidencia y muerte. Lamentablemente, la última actualización (2016) de la tasa de mortalidad por CC es de 7,19 muertes por 100 mil habitantes, mientras que el CR muestra una tasa de mortalidad de 1,99 por cada 100 mil. Es importante destacar que la tasa de mortalidad anual ha aumentado significativamente desde el año 2000, mostrando más de un 20% de aumento entre los años 2000 y 2016. Es un importante tema de salud pública y muy relevante para nuestra región, la que reporta la mayor tasa de mortalidad a nivel nacional por CC”.

Consultado por la recuperación, Moore explicó que en etapas tempranas “este cáncer puede ser detectado y tratado hasta con un 100% de curación. A medida de que el tumor avanza e invade el colon en profundidad, aparece el riesgo de implantes o metástasis ganglionares y en otros órganos, como hígado y pulmón, lo que significa que haya menos posibilidades de curar al paciente de su enfermedad. El tratamiento definitivo del cáncer colorrectal es la cirugía, donde se extirpa el segmento de colon o recto afectado por el tumor, además de los ganglios y vasos sanguíneos de dicha zona. Inmediatamente, se realiza la unión (anastomosis) del colon y recto para mantener la función normal del aparato digestivo. En el caso de un tumor más avanzado, puede ser necesario realizar algunas terapias adicionales a la cirugía, como quimioterapia en caso de metástasis en otros órganos o radioterapia cuando son tumores de recto medio y bajo”.

¿Cómo se puede evitar o prevenir?

“Es un tipo de cáncer que se da mayormente en países industrializados (a diferencia del cáncer gástrico que se considera el cáncer de los países ‘pobres’). Se han reportado múltiples mutaciones genéticas que pueden aumentar el riesgo, pero no podemos olvidar que el cáncer es una enfermedad genético-ambiental, en que el ambiente puede inducir que estas mutaciones se mantengan o aumenten, provocando finalmente la inestabilidad genómica que desencadena el cáncer”.

El profesor Moore explicó que los factores de riesgo son la alimentación poco saludable (dietas ricas en carnes rojas y procesadas, y pobres en fibra), inactividad física, tabaquismo (aumenta el riesgo de padecer pólipos), consumo de alcohol (aumenta el crecimiento de las células de la mucosa del colon, dando lugar a la aparición de pólipos); la edad, ya que el riesgo aumenta con los años (mayores de 50 años corren mayor riesgo de padecerlo).

Otros factores de riesgo son los antecedentes familiares o personales de cáncer de colon o pólipos adenomatosos, enfermedades inflamatorias intestinales (haber sido diagnosticado de colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, aunque es causa en menos del 1% de todos los cánceres colorrectales).

Por otra parte, detalló Moore, la predisposición genética aparece como causa en un 5% de los tumores de colon en los que se han identificado una serie de genes cuya alteración da lugar a unos síndromes que predisponen, en mayor o menor grado, a la aparición de cáncer colorrectal. Los más importantes son poliposis colónica familiar y cáncer colorrectal hereditario no polipósico.