Dieta con menos grasas animales o alimentos procesados puede prevenir el cáncer de colon




El 31 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Colon, que ocupa el tercer lugar entre los cánceres más comunes a nivel mundial. En Chile se ubica en el quinto lugar entre las causas de muerte por cáncer, donde cada día fallecen 3 personas, sumando aproximadamente mil muertes por año, de ahí la importancia de esta jornada.

La docente del Departamento de Salud Pública de la UTalca, Macarena Said, explicó que el Cáncer de Colon y Recto (CCR) corresponde a aquellos tumores ubicados en el intestino grueso, los que pueden localizarse desde la valva ileocecal hasta el recto. “Chile aún está lejos de alcanzar la magnitud que representa para los países desarrollados, sin embargo, el incremento de las tasas de mortalidad en los últimos años genera grandes costos para el sistema. En este sentido, el Ministerio de Salud de Chile (Minsal) desde el año 2013, asegura el financiamiento del diagnóstico y tratamiento del CCR a través de las Garantías Explícitas en Salud (GES)”, detalló.

En Chile -agregó- el año 2012 se registraron en el país 2.417 casos nuevos de cáncer de colon, recto y ano en ambos sexos. El reporte más actualizado de mortalidad del año 2016 calculó una Tasa Anual de Mortalidad (TAM) de 7,19 por 100.000 habitantes para el Cáncer de Colon y 1,99 por 100.000 habitantes para el Cáncer de Recto.

Lo preocupantes es que “la evolución de las TAM de ambos cánceres aumentó más de 20% entre los años 2000 a 2016. Asimismo, existen diferencias en cuanto a su distribución regional: la Tasa Ajustada de Mortalidad del cáncer de colon y recto son sustancialmente mayores en la Región del Maule (8,6 por 100.000 habitantes) y en la Región de Aysén (7,05 por 100.000 habitantes) que el promedio nacional.

FACTORES DE RIESGO

Said señaló que entre los factores de riesgo se encuentra la edad, la dieta y estilo de vida y factores genéticos.

“La edad es el factor que más influye respecto a cualquier otro factor demográfico, puesto que la mayor incidencia ocurre entre los 65 y 80 años; el consumo de dieta pobre en fibra, fruta y verdura y rica en grasas animales, carnes rojas y procesadas constituye un factor de riesgo, ya que promueve la secreción de ácidos biliares, la formación de cetoesteroides y cambios en la flora intestinal que llevan a la aparición de sustancias potencialmente carcinogénicas. Por otra parte, el alcohol, el tabaco, la obesidad y la inactividad física se asocian con el aumento del riesgo de CCR. Con respecto a los factores genéticos, el 75% de los cánceres colorrectales son de tipo esporádico, mientras que el 20% restante aparece un componente familiar (familiares de primer y/o segundo grado afectos de CCR)”.

Lo positivo, es que en etapas tempranas “este cáncer puede ser detectado y tratado hasta con un 100% de curación. A medida que el tumor avanza e invade el colon en profundidad, aparece el riesgo de implantes o metástasis ganglionares y en otros órganos, como hígado y pulmón, lo que significa que haya menos posibilidades de curar al paciente”, explicó Saíd.

La académica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTalca, agregó que “el tratamiento definitivo del cáncer colorrectal es la cirugía, donde se extirpa el segmento de colon o recto afectado por el tumor, además de los ganglios y vasos sanguíneos de dicha zona. Inmediatamente, se realiza la unión (anastomosis) del colon y recto para mantener la función normal del aparato digestivo. En el caso de un tumor más avanzado, puede ser necesario realizar algunas terapias adicionales a la cirugía, como quimioterapia en caso de metástasis en otros órganos o radioterapia cuando son tumores de recto medio y bajo”.

ALIMENTACIÓN

Sobre la dieta, la docente de la Escuela de Nutrición, Ángela Sánchez, explicó que “si bien el cáncer de colon es una enfermedad multifactorial ligada a una variedad de factores de estilo de vida, se asocia a la obesidad abdominal, al consumo de alcohol, tabaco, sedentarismo y la exposición a mutágenos derivados de la alimentación. La dieta es un determinante conocido de la salud”.

Sánchez indicó que diversos estudios han documentado “una correlación positiva entre el aumento de la incidencia de cáncer de colon con un alto consumo de carnes rojas (vacuno, cordero, cerdo y viseras), carnes procesadas (embutidos) y ahumadas, azucares, harinas refinadas como pan blanco y productos de pastelería y alimentos sometidos a altas temperatura como lo son las frituras, sumado a esto el bajo consumo de fibra dietética”.

Estos alimentos favorecen la inflamación y la transformación maligna de las células epiteliales del colon, promoviendo la carcinogénesis colónica.

¿Se puede prevenir comiendo sano? ¿Qué comidas favorecen un colon sano?

“Diversos estudios han observados reducciones significativas en la aparición del cáncer de colon manteniendo una dieta baja en carnes rojas y procesadas, alta en fibra dietética (cereales integrales, frutas, verduras) y ácidos grasos omega 3 (EPA/DHA) presente en el pescado, frutos secos y aceites vegetales (canola, soya, linaza)”.

Sánchez detalló que “el consumo regular de fibra dietética (frutas, verduras, cereales integrales) ha demostrado reducir el riesgo de cáncer colorrectal a través de dilución de las toxinas y la reducción del tiempo de tránsito intestinal, lo que hace que las toxinas cancerígenas estén menos tiempo y en menor concentración en contacto con el tejido del colon”.

Además -dijo- “el consumo de fibra genera fermentación colonica favoreciendo la producción de compuestos bioactivos como Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC) especialmente el BUTIRATO, que impide la proliferación descontrolada de células cancerígenas”.

Existen además otros alimentos con componentes bioactivos que ejercen efecto quimio protector y actividad antioxidante: cacao o chocolate con alto nivel de pureza, aceite de oliva, legumbres y granos enteros, ajo, coliflor, espárragos, cebollas, tomates, berenjenas, pimientos, frutos secos, berries, maqui, té verde y negro; zanahoria, huevo, tomate, naranja, salmón; lácteos en general, verduras de hoja verde y frutas cítricas.

Otro alimento favorecedor es la cúrcuma, que tiene propiedades quimioprotectoras capaz de inhibir la proliferación celular, invasión, migración, angiogénesis y la inflamación.

La académica puntualizó que “la dieta mediterránea es recomendada debido a que aporta variedad y calidad nutricional, basada principalmente en frutas, verduras, cereales integrales, pescados y carnes blancas, limitando el consumo de carnes rojas a no más de 1-2 veces por semana”.