Dos mujeres mueren cada día en Chile por cáncer cérvico uterino




La prevención y detección precoz es fundamental para evitar esta enfermedad, recalcó la docente de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la UTalca Gabriela Herrera.

Cada 26 de marzo se conmemora el Día de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino (CaCU), con el objetivo de evitar esta enfermedad que, en Chile, dijo la docente de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la UTalca Gabriela Herrera, es un problema de Salud Pública.

“El año 2020 hubo 604 mil nuevos casos y 342 mil muertes en todo el mundo asociados a CaCU, siendo el cuarto cáncer más común en mujeres. En nuestro país mueren, aproximadamente 2 mujeres cada día por esta causa”, detalló.

Según datos de la Organización Panamericana de Salud (OPS), en 2012, más de 83 mil mujeres fueron diagnosticadas de cáncer cervicouterino y casi 36 mil fallecieron por esta enfermedad en la Región de las Américas. Si se mantienen las tendencias actuales, el número de muertes en América aumentará en un 45% en el 2030. Las tasas de mortalidad son tres veces más altas en América Latina y el Caribe que en Norteamérica, evidenciando enormes desigualdades en salud.

El tamizaje (toma de exámenes y muestras), seguido del tratamiento de las lesiones precancerosas identificadas, es una estrategia costo-efectiva de prevención. La vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) de mujeres adolescentes puede prevenir cerca del 70% de los casos de cáncer cervicouterino, indica la organización en su sitio web.

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

Según explicó la académica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTalca, el cáncer cervicouterino “es una enfermedad crónica, que corresponde a una alteración de las células del epitelio del cuello uterino, causada principalmente por el virus del papiloma humano (VPH). Los principales factores de riesgo incluyen el comienzo temprano de la actividad sexual, múltiples parejas sexuales, pareja sexual con comportamiento sexual de alto riesgo y poseer antecedentes de otras infecciones de transmisión sexual”.

Gabriela Herrera indicó que esta enfermedad, por tener un origen infeccioso, se puede prevenir. “El Ministerio de Salud de Chile (MINSAL) ha implementado diversas estrategias para su prevención, como la incorporación al Programa Nacional de Inmunizaciones de la vacuna para el VPH, dirigida a niñas/os de 9 a 13 años y otras múltiples campañas educativas para el fortalecimiento del autocuidado de la población”, señaló.

La académica de la UTalca agregó que la detección temprana también es un factor positivo para tratar a tiempo la enfermedad: “El Papanicolau (PAP) ha sido por décadas el principal examen de detección precoz de esta enfermedad. Su objetivo es la pesquisa en etapas tempranas para lograr tratamientos oportunos. Está inserto dentro del Programa Nacional de Pesquisa y Control del Cáncer Cérvico Uterino y da cobertura a mujeres entre 25 y 64 años. Actualmente este programa ha incorporado el exámen del VPH, que detecta material genético del virus a través de una muestra de fluido cervical, siendo dos a tres veces más sensible que el PAP en la pesquisa de lesiones premalignas. Está dirigido a mujeres de 30 a 64 años, beneficiarias de FONASA e inscritas en establecimientos de APS y que no cuenten con un PAP vigente en los últimos tres años o que nunca se lo hayan realizado”.

La docente agregó finalmente que “desde el año 2003, el Cáncer Cérvico Uterino forma parte de patologías incluidas en las Garantías Explícitas en Salud (GES), garantizando prestaciones a mujeres con sospecha, diagnóstico o reaparición de CaCU”.