OPINIÓN: Cáncer de Mama, una epidemia en aumento




Académica de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la UTalca, María del Carmen Briones, se refiere a esta enfermedad, que en 2020 tuvo 5.331 casos nuevos en Chile.

Sobre el cáncer de mamas me atrevo a compartir diferentes contextos, desde lo puramente normativo y epidemiológico, hasta la responsabilidad a la que estamos llamados a través del autocuidado personal y de las comunidades.

El informe de Globocan para Chile año 2020, nos alerta sobre la incidencia de cáncer de mamas en ambos sexos que representa un  9,8%, sin embargo cuando desagregamos la variable por sexo, esta cifra se incrementa en forma inquietante en las mujeres, llegando a un 20,9%, con lo que pasa a ser el tipo de cáncer más comúnmente diagnosticado, con 5 mil 331 casos nuevos en el año de referencia.

Respecto a la mortalidad por esta causa, parece importante reflexionar, por un lado, que esta enfermedad crónica no transmisible afecta en forma transversal a muchos grupos etarios y que se incrementa en forma sostenida a partir de los 30 años, comprometiendo la vida de mujeres en edad fértil.

El año 2015, la tasa de mortalidad por cáncer de mama en nuestro país fue de un 16,6 x 100 mil mujeres, la más alta del periodo (1997-2015) de acuerdo al Departamento de Estadísticas e Información en salud (DEIS- MINSAL).

En Chile, el trabajo en el desarrollo e implementación de  políticas públicas que contemplen recursos para detección precoz, prevención, tratamiento y rehabilitación, orientadas a la atención de todos los tipos de cáncer y al de mamas en particular, es un compromiso permanente de la autoridad sanitaria en colaboración con la sociedad civil, universidades e institutos dedicados al tema. Sin embargo, pareciera que estamos en problemas para bajar las cifras de muertes en mujeres, lo que nos desafía como país que históricamente presenta la mayoría de sus indicadores de salud a nivel de los países de la OCDE.

Reconociendo este escenario, creo que es dable revisar, reforzar y socializar algunas estrategias de promoción para adelantarnos a la manifestación de la enfermedad. La medicina basada en evidencia nos recuerda la importancia de los factores de riesgo relacionados a su etiología,  a saber, los asociados a la salud sexual y reproductiva, como la menarquía temprana, menopausia tardía, edad avanzada del primer parto, menor tiempo de lactancia materna, terapia de sustitución hormonal en climaterio, los derivados de estilos de vida poco saludables como ingesta de alcohol, obesidad, sedentarismo y la prevalencia de mutaciones genéticas, entre otros.

Dicho lo anterior, pareciera ser que el primer paso en este proceso  es el reconocimiento de nuestro riesgo de desarrollar un cáncer de mamas, por lo que la invitación para nosotros es a resaltar el concepto de autocuidado y gestión  de nuestra  propia salud, dejar la precontemplación cuando se trata de resguardar nuestra vida y convertirnos en activos vigías de cualquier signo o síntoma que altere nuestro ecosistema orgánico. Esta condición sólo es posible si poseemos el conocimiento correcto y formamos parte de una comunidad inclusiva que dispone de redes de apoyo para abordar esta tarea.

Finalmente, quisiera recordar que  el cáncer de mamas es una patología afecta al sistema de garantías explícitas en salud (GES) y la norma de manejo integral en Chile incluye a personas de 15 años y más que presenten factores de riesgo para esta enfermedad, mamografía o ecotomografía sospechosa, examen físico de mamas compatible con probable patología maligna y por supuesto el cáncer de mamas confirmado.