OPINIÓN: Semana de Prevención del Embarazo en la Adolescencia




Profesora de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la UTalca, Alicia Parada, se refiere a las acciones para evitar la maternidad no deseada a edad temprana.

Entre el 20 y el 26 de septiembre se conmemora en América Latina y el Caribe la Semana de Prevención del Embarazo en Adolescentes, cuyo lema este año es ¡NO NIÑAS MADRES! Acelerando la reducción del embarazo adolescente.

La fecha, corresponde a una campaña internacional cuyo objetivo es crear conciencia y mejorar el nivel de educación en temas de prevención del embarazo no planificado. Surgió en el año 2003 en Uruguay, cuando instituciones públicas y privadas se sintieron alarmadas por la cantidad de embarazos precoces que había en las escuelas.

Durante esta semana, se realizan acciones para educar a los jóvenes del mundo sobre métodos anticonceptivos eficaces y su importancia. El mensaje no limita simplemente a evitar los embarazos no deseados, también se dirige a prevenir el contagio de infecciones de transmisión sexual, ITS y al conocimiento de las y los adolescentes sobre el desarrollo de su propio cuerpo.

En nuestro país, cada año, los equipos de salud organizan distintas actividades para mostrar a la comunidad las acciones que se realizan para disminuir la incidencia de embarazo en adolescentes y promover en ellos, el autocuidado de la salud sexual y reproductiva, así como también actividades que inviten a los adolescentes y a la comunidad a reflexionar sobre los efectos de un embarazo a temprana edad, tanto para los progenitores, desde el punto de vista obstétrico, como también para ese niño o niña en gestación, desde el punto de vista neonatal.

RIESGOS

Una gestante adolescente tiene mayor riesgo de partos operatorios, complicaciones como partos prematuros, abortos espontáneos, recién nacidos de bajo peso al nacer y mayor riesgo de morbimortalidad materna y perinatal. El trabajo constante ha llevado a que en Chile, desde el año 2008, se observe una disminución en los nacimientos de hijos de madres adolescentes, situándonos como uno de los países con las cifras más bajas dentro de Latino América y el Caribe. Sin embargo, se observa una resistencia a la baja, por lo que sigue siendo un tema de preocupación.

A su vez, la paternidad en la adolescencia es también un tema a considerar y si bien las cifras han disminuido al igual que la maternidad en esta etapa, el adolescente que asume su paternidad puede ver impactado su desarrollo si no cuenta con el apoyo y la orientación necesaria para enfrentarla, ay que –culturalmente- la obligación de asumir su rol como proveedor aún prima en el cumplimiento de su responsabilidad como padre; por lo tanto la prevención del embarazo en adolescentes sigue siendo un desafío.

Sin desconocer la importancia que aquello tiene, hoy quiero invitarles a la reflexión en la prevención de embarazos en adolescentes desde la mirada del bebé en gestación, desde la mirada de la gestación consciente y la responsabilidad que a las y los adolescentes les compete en la salud física, emocional y social de las futuras generaciones, de los futuros seres humanos que formarán nuestra sociedad.

Diversos estudios han confirmado que nuestro niveles de salud (o de enfermedad) durante la infancia y la vida adulta, están fuertemente determinados e influenciados por lo que ocurre durante el Periodo Primal, vale decir, aquel periodo en la vida del ser humano, que abarca la gestación, el nacimiento y el primer año de vida; donde se produce la modulación y regulación del sistema inmune, sistema endocrino y sistema nervioso que conforman el Sistema Adaptativo Primitivo o Primal. En este sistema se establecen las bases de la salud física, ambiental, emocional y social del individuo, constituyendo así un estado de salud primal, el que entendemos como el estado básico en el que nos encontramos al finalizar nuestro periodo primal, luego del que debemos construir y cultivar nuestro crecimiento y desarrollo.