OPINIÓN: Qué factores se deben controlar para favorecer una vida saludable




Con motivo del cierre del Mes del Corazón, profesora Julieta Navea, de la Escuela de Enfermería se refiere a los cuidados y precauciones que debemos adoptar.

La Escuela de Enfermería de la UTalca participó en la actividad organizada por la Seremi de Salud del Maule, con motivo del Mes del Corazón, realizando EMP (Examen de Medicina Preventiva), cuyo objetivo es el diagnóstico precoz de algunas enfermedades como hipertensión, diabetes, tuberculosis, dislipidemias, obesidad, cáncer de útero y mama, entre otras, prestación que existe en la salud pública y privada.

Dentro de las enfermedades cardiovasculares que detecta el EMP está la HTA (presión elevada mayor o igual a 140/90 mmhg), DM (glicemia en ayuna mayor o igual a 100 mg/dl o después de comer mayor a 140 mg/dl) y la dislipidemia (colesterol alto mayor a 200mg/dl), las que en la actualidad son un problema de salud pública, por lo que fueron incorporadas al sistema GES en el año 2005 y se realiza en atención primaria o esencial.

La importancia de estas enfermedades como problema de salud pública radica en su rol causal de morbilidad y mortalidad cardiovascular, como infartos agudos al miocardio, accidentes cerebro vasculares, enfermedades arteriales periféricas (piernas), además de enfermedad renal crónica, retinopatía (puede llevar a la ceguera), entre otras.

Es importante destacar el diagnóstico precoz, por lo que las personas con factores de riesgo como herencia u obesidad, deben realizarse el control preventivo y una vez detectada estas enfermedades tratarlas de forma responsable y permanente en los Cesfam en el Programa de Salud Cardiovascular y también en el sistema privado.

En Chile las enfermedades cardiovasculares permanecen como la principal causa de muerte. Según datos del INE 2016, representaron un 27.1% del total de las defunciones (a expensas principalmente de accidente cerebrovascular e infarto agudo al miocardio).

El diagnóstico precoz y el buen manejo de los pacientes de acuerdo a protocolos, retrasa la aparición de complicaciones mejorando la calidad de vida de la persona y su familia. La principal orientación del trabajo en atención primaria está dirigida a la contribución que el equipo de salud puede hacer al fortalecimiento de los factores protectores como son la alimentación saludable (consumo bajo en sodio, carbohidratos, 2 litros de agua al día, 5 porciones de frutas o verduras al día), realización de actividad física, al menos 30 minutos 3 veces por semana; suspender el hábito tabáquico, realizar actividades recreativas para el manejo del estrés, y controlar el peso, entre otras.