OPINIÓN: Desafíos de la matronería del siglo XXI




Académico de la Escuela de Obstetricia UTalca, Claudio Valenzuela, se refiere a la profesión, con motivo del Mes de la Matrona y el Matrón.

Para conocer los desafíos que nos involucran como profesionales o estudiantes en formación, debemos saber la historia de las matronas y el rol que han cumplido en la salud de la mujer y la familia. Es importante destacar que la profesión ha tenido cambios durante la historia ligados a los desafíos que aparecen cada siglo.

El origen de la profesión en Chile se remonta al siglo XIX cuando se creó la primera escuela de Obstetricia, la que impactó a la población de ese tiempo.

Desde que se tiene memoria, las mujeres han sido las conocedoras y cuidadoras de la salud de la comunidad y de la familia, ya sea como parteras, hierbateras o curanderas.

José Miguel Carrera, en el decreto del 21 de agosto 1812, señalaba que “parecerá una paradoja que la capital de Chile con una población de más de 50.000 habitantes no haya aún conocido, una escuela para mujeres”, por lo que estableció que cada monasterio de monjas tenía la obligación de suministrar una sala para una escuela de primeras letras para mujeres (Bonilla, 2015, p. 18-19).

Los desafíos fueron extendiéndose, a partir de la necesidad de la población, situando distintas escuelas de obstetricia y puericultura en las universidades a nivel nacional, descentralizando la profesión y teniendo en cuenta que cada una solicitaba tener un esquema que incluyera conocimientos mínimos para cubrir dichas necesidades que la sociedad femenina demandaba.

A partir del año 1963 se crean otras escuelas de obstetricia en las provincias (actuales regiones), siendo la escuela de Temuco la primera, en 1966 le sigue la Escuela de Obstetricia en Concepción y la Escuela de Obstetricia en Antofagasta (Bonilla, 2015, p. 26).

El enfoque fue cambiando en salud, a medida que los años fueron pasando. Los objetivos del mismo siglo fueron llevándonos a un enfoque no solo biológico sino que biopsicosocial, cuyo cambio forjó integrar el entorno donde la mujer y su recién nacido vivía, involucrando a todo su grupo familiar, para mejorar su salud mental y física.

Al llegar al siglo XXI las tecnologías son dominantes y cada vez va a ser un desafío mayor comprender lo que realmente la sociedad demanda en materia de salud, sin embargo estamos a un clic de distancia de toda la información que nos pueden brindar las usuarias a través de la vía digital.

Así, la atención de los pacientes actualmente no solo es presencial, sino que también en forma remota, debido a la tecnología y las necesidades que tiene la población en este siglo. Dichos desafíos y nuevas realidades deben ser incorporados a las escuelas a nivel nacional, al mismo tiempo que se debe estudiar y conocer las distintas necesidades regionales. Se debe actualizar el perfil de egreso y competencias según las necesidades de la sociedad, mediante la adquisición de nuevas herramientas que servirán al futuro matrón o matrona.

La idea es que éstos puedan ofrecer un abanico de prestaciones a la población, tales como investigación, docencia, salud sexual y reproductiva, atención clínica de calidad y segura hacia la paciente y gestión administrativa y comunitaria entre otras, teniendo en cuenta el modelo integral de salud familiar y comunitaria a nivel regional y nacional.