Día Contra el Ruido: Exposición prolongada puede generar estrés o problemas del sueño




La exposición de manera prolongada y a una alta intensidad “puede provocar daño auditivo, que puede ser permanente. También se ha comprobado que puede ser un factor de riesgo para generar ciertas patologías, como incremento de niveles de estrés, trastornos del sueño y enfermedades cardiovasculares”, dijo el profesor de Ciencias de la Salud UTalca, Miguel Vásquez.

En el año 1996, el Centro para la Audición y Comunicación (CHC) fundó el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido, para alertar a la población sobre los riesgos que tiene el ruido para el trastorno auditivo y su impacto en la salud.

El director de la Escuela de Fonoaudiología UTalca, Miguel Vásquez, explicó que el ruido “lamentablemente está muy presente en nuestra vida diaria, pues se asocia a actividades que desempeñamos todos los días, desde caminar por el centro de nuestra ciudad (por el ruido generado por maquinarias de la construcción) a utilizar algún vehículo motorizado (por el ruido que generan los motores). Por ello se considera un tema de salud pública, pues nos afecta todos”.

Según Vásquez, la exposición a estos sonidos de manera prolongada y/o a una alta intensidad “puede provocar daño auditivo, el que puede ser permanente. También se ha comprobado que puede ser un factor de riesgo para generar ciertas patologías, como incremento de niveles de estrés, trastornos del sueño y enfermedades cardiovasculares”.

HIPOACUSIA

El académico de la Facultad de Ciencias de la Salud, agregó que una de las mayores tasas de incapacidad laboral está asociada a la hipoacusia, “que es la pérdida auditiva. Por ello en varios trabajos se les exige a los trabajadores el uso de material de protección auditiva, como ocurre en el rubro de construcción, minería, forestal, entre otros. Las maquinarias utilizadas en esas labores alcanzan altas intensidades que pueden provocar pérdida auditiva permanente si no utilizan las medidas de protección sugeridas”.

En Chile, la ley establece que una persona puede estar expuesta como máximo ocho horas diarias a una intensidad de 85 dB. El equipo que se utiliza para medir la intensidad del sonido se llama sonómetro y la unidad de medida es el decibel (dB).

Pero –recalcó Vásquez- los daños auditivos pueden generarse también por exposición a ruidos recreacionales. Por ello se sugiere la prevención y evitar la exposición innecesaria a estas condiciones desde temprana edad.

“En la población infantil se sugiere que evitemos los juguetes que generen sonidos de alta intensidad, como silbatos, trompetas, cornetas, etc.”, dijo el profesor, agregando que además, “todos deben tomar conciencia sobre la intensidad a la que escuchan música con sus auriculares. Se pueden alcanzar intensidades muy altas (sobre 100 dB) y si lo realizan de manera constante, pueden provocar el mismo daño que el trabajar expuesto a ruido. La gran mayoría de los dispositivos portátiles de música y teléfonos móviles tienen sistemas de limitación de la intensidad y/o entregan un mensaje en la pantalla. Es para prevenir a los usuarios que a partir de esa intensidad, si escuchan música de manera prolongada pueden generar daño auditivo, porque es acumulativo y no recuperable”.

Los síntomas no aparecen de inmediato. “Tal vez por esa razón la gran mayoría de las personas no le prestan mayor atención y consultan tardíamente y, probablemente cuando ya existe una pérdida auditiva. Por eso se sugiere que incorporen la evaluación auditiva a sus exámenes de salud periódicos. Una consulta al año en caso de no tener mayores dificultades auditivas y si las tienen, consultar a la brevedad a médico otorrinolaringólogo y solicitar una evaluación auditiva”, puntualizó.