Académica explica qué son las fumonisinas encontradas en harina de maíz chilena




Lote del producto fue retirado del mercado y Minsal solicitó a quienes lo tengan en el hogar no consumirlo.

El Instituto de Salud Pública (ISP) informó hace pocos días que una muestra de harina de maíz elaborada en Chile, de la marca “La Fuente Natural”, presentó una concentración elevada de fumonisinas de -al menos- el doble de lo permitido en el Reglamento Sanitario de los Alimentos. Si bien la cantidad hallada no pone en riesgo la salud de las personas en forma aguda, sí constituye un peligro en la salud a futuro si se consume en altas concentraciones y de forma crónica.

De forma precautoria, se retiró del mercado el lote N°0504020186, elaborado el 15 de octubre de 2020 con vencimiento el 15 de octubre de 2021. El Ministerio de Salud (Minsal) llamó a las personas a que no consuman harina que corresponde de este lote si los tienen en sus casas.

Las fumonisinas corresponden a una familia de micotoxinas que contaminan al maíz. La académica de Departamento de Microbiología, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTalca, Verónica Carrasco, justamente sigue una línea investigativa sobre micotoxinas.

Consultada al respecto, la docente e investigadora explicó que “se dice que se ha producido una alerta alimentaria cuando un producto puede provocar algún tipo de incidencia que afecte en cierto modo a la salud del consumidor… De forma precautoria se debe retirar este producto del mercado y el llamado a las personas es a no consumirlo, refiriéndose específicamente al lote que está contaminado”.

Carrasco detalló que las fumonisinas corresponden a una familia de micotoxinas que son producidas por hongos, principalmente por especies de Fusarium. Este tipo de toxinas son un contaminante común del maíz, de sus productos derivados y de los cereales. Se ha visto que podrían ser responsables de algunos tipos de cáncer, principalmente en zonas donde el maíz es un alimento básico”.

En relación con los valores que fueron detectados en el lote de harina de maíz en Chile, la académica recalcó que “constituyen un peligro para la salud a largo plazo, ya que se ha visto que las micotoxinas presentan un efecto acumulativo en nuestros órganos si son consumidas en bajas dosis, pero de manera frecuente. El llamado entonces es a NO consumir este producto y las personas que tengan envases de este lote en sus casas deben eliminarlo”.

INVESTIGACIÓN

Carrasco, ha seguido como línea de investigación principal la determinación de hongos micotoxigénicos y micotoxinas en bebestibles y el desarrollo de sistemas de remoción de estas sustancias tóxicas, desde estas matrices alimentarias, basados en el uso de polímeros no tóxicos y biodegradables.

“Las micotoxinas son moléculas carbonadas pequeñas y son producidas, como metabolitos secundarios, por algunos hongos del tipo filamentoso, tales como Fusarium sp., Aspergillus sp. y Penicillium sp., principalmente. Los hongos productores de las micotoxinas se denominan hongos micotoxigénicos y pueden contaminar los cultivos en el campo, por lo que materias primas como trigo, cebada, uvas, entre otras, se pueden encontrar contaminadas con estas moléculas. El problema es que estos metabolitos son altamente resistentes a altas temperaturas y a distintas condiciones de pH, por lo que se torna muy complicado eliminarlas de la matriz contaminada, pasando desde la materia prima hasta los alimentos y bebestibles ya procesados”, explicó la investigadora.

AMENAZA PARA LA SALUD

Según la docente, la presencia de estos metabolitos tóxicos en los alimentos y/o bebestibles “conlleva una gran amenaza para la salud de las personas, ya que pueden causar intoxicaciones principalmente del tipo crónicas, tales como inducción de cáncer, problemas gastrointestinales, vasculares, renales y nerviosos, entre otros”.

Hasta el momento, se han identificado alrededor de 500 micotoxinas diferentes, siendo las Aflatoxinas, especialmente la del tipo B1 y M1, Ocratoxina A (OTA), Fumonisinas (FMs) del tipo B1 y B2, Zearalenonas, Deoxinivalenol y Patulina, las que han sido caracterizadas como las más tóxicas y peligrosas para el ser humano.

La profesional señaló que en Chile “se sabe que existen micotoxinas en alimentos, sin embargo, hay muy poca información sobre la presencia de hongos micotoxigénicos y micotoxinas en bebestibles como cervezas, vinos y jugos, por lo que es de sumo interés investigar sobre este tema. Por esta razón, se indagó, junto a investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la misma UTalca, la presencia de Ocratoxina A y Fumonisinas en vinos comercializados en Chile y se determinó que algunos de estos se encontraban contaminados con OTA y Fumonisinas. Además, se analizaron jugos comercializados en nuestro país y se determinó la presencia de la micotoxina patulina en cantidades que bordeaban los límites máximos permitidos”.

LA SOLUCIÓN

Con esta información –dijo Carrasco- se decidió trabajar sobre una solución para disminuir la cantidad de micotoxinas en bebestibles, “para lo que se desarrollaron diferentes compuestos poliméricos que fueron capaces de capturar OTA y FMs desde vinos tintos sin modificar sus propiedades organolépticas, estudios que fueron realizados en la Universidad de Talca y en la Universidad Estatal de Pensilvania en Estados Unidos”.

La profesional recalcó que se está trabajando “en una nueva investigación relacionada a la búsqueda de soluciones más amigables con los alimentos y el ambiente. Por esto se han usado bacterias del tipo ácido-lácticas (BAL) como agentes absorbentes de micotoxinas. Estas BAL son consideradas seguras para la salud humana, incluso algunas de ellas se usan como probióticos en la industria alimentaria y farmacéutica”.

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