Investigadora busca demostrar qué propiedades de la saliva causan o evitan la caries




La académica Juliana Nunes explica que a pesar de la extensa investigación realizada durante las últimas décadas “la composición óptima de la saliva en individuos sanos aún no está clara y una evaluación más completa de la misma nos permitirá identificar componentes y sus funciones en el desarrollo de la enfermedad caries”.

Como una “innovadora forma de mejorar los modelos existentes y de generar nuevos conocimientos sobre la cariogenicidad de los carbohidratos fermentables, diferentes a la sacarosa”, califica la profesora Juliana Nunes, la investigación que lleva a cabo en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTalca.

Se trata del proyecto ganador del Fondecyt Iniciación 2019, denominado “Efecto de las características salivales en la cariogenicidad de los principales carbohidratos de la dieta, utilizando un nuevo modelo de biofilm cariogénico”, que comenzó en noviembre de 2019 y tiene tres años de duración.

¿Qué es el biofilm? La académica explica que “las bacterias que viven naturalmente en nuestra boca se adhieren a los dientes y se acumulan en forma de biofilm (conocido como placa dental). El biofilm dental se forma inmediatamente después de cepillarnos los dientes y crece con el tiempo, por eso que tenemos que removerlo diariamente con el cepillado y el hilo dental, dos veces al día”.

“Los resultados de esta propuesta aportarán nuevos conocimientos sobre la etiopatogenia de la caries, con lo que podrían vislumbrarse nuevas estrategias para prevenirla”, detalla la investigadora.

Sobre la motivación de este trabajo, Juliana Nunes detalla que “la caries continúa representando una carga importante para los sistemas de salud de la mayoría de los países, ya que es la condición más común en humanos. Aunque ya se conoce el papel clave del azúcar en la causalidad de la caries, la forma en que otros nutrientes de la dieta y la saliva modulan la enfermedad es poco clara”.

Consultada al respecto, Nunes señala que “se trata tanto de la cantidad de saliva producida, como de su composición. Se ha estudiado la saliva de personas con caries y hay alteraciones en su composición mineral y proteica, por ejemplo. Cada vez se presta más atención a los factores protectores, incluido el flujo salival, la capacidad de tamponar los ácidos y la presencia del flúor”.

A pesar de la extensa investigación realizada durante las últimas décadas, dice la académica de la Escuela de Odontología de la UTalca, “la composición óptima de la saliva en individuos sanos aún no está clara y una evaluación más completa de la misma nos permitirá identificar componentes (biomarcadores) y sus funciones en el desarrollo de esta enfermedad”.

OJO CON LA DIETA

Nunes explica que la saliva obtiene los carbohidratos fermentables “luego de una comida o durante el proceso de masticación. Desde unos pocos segundos hasta minutos más tarde, las bacterias presentes en el biofilm y expuestas a estos carbohidratos, van a transformarlos en ácidos y estos disuelven los minerales en los dientes. Si este proceso se repite más de tres a cuatro veces al día, durante varios días, destruye de forma silenciosa y progresiva el mineral de los dientes, hasta que se forme una cavidad en la superficie”.

Entonces ¿En qué alimentos están presentes los carbohidratos fermentables? “En la mayoría de los alimentos que comemos, por ejemplo, en el pan, la pasta, la torta de cumpleaños, el helado, la leche, las golosinas, todos contienen carbohidratos fermentables y se ha comprobado que el azúcar (en cualquiera de sus presentaciones o colores) es el más cariogénico de todos ellos”.

MODELOS BIOLÓGICOS

Entrando al detalle de la investigación, Nunes explica que “basado en lo que conocemos hasta el momento, planteé la siguiente hipótesis: la saliva de los pacientes sin caries contiene una mayor proporción de factores protectores potenciales, que permiten una menor cariogenicidad en algunas personas”.

La investigadora agrega que, para probar esta hipótesis, deberá “caracterizar la composición de la saliva estimulada y no estimulada de sujetos sin y con caries, desarrollar un modelo de caries in vitro con saliva estimulada, comparar la cariogenicidad causada por el modelo con saliva estimulada de sujetos sin y con caries y evaluar el potencial cariogénico de diferentes carbohidratos en el modelo desarrollado de caries”.

Para ello, “se desarrollará un nuevo modelo biológico cariogénico, que incorporará saliva para imitar un entorno apropiado cercano a la situación clínica. Las posibles influencias de la composición y la proporción de saliva en el medio de cultivo durante el crecimiento del biofilm, podrían ser un modelador importante del proceso de caries, que nunca se ha investigado”.

Nunes señala que “nuestros estudios preliminares con un modelo de biofilm de S. Mutans mostraron que la saliva estimulada de sujetos sin caries disminuyó la acidogenicidad de los biofilms y la desmineralización de esmalte y dentina, de manera dependiente de la dilución. Por lo tanto, a través de la identificación de biomarcadores salivales y la ausencia de estos en sujetos con alta experiencia de caries, es posible crear un nuevo modelo de caries basado en saliva”, precisó.