Analizan problemas de salud mental provocados por la pandemia




Psicólogo Roberto Contreras, invitado a conversatorio del Departamento de Salud Pública UTalca, señaló que en Chile se ha identificado además de ansiedad “un particular aumento de casos y denuncias por violencia intrafamiliar, probablemente asociado a las condiciones de precariedad vivida por muchos hogares”.

El Departamento de Salud Pública de la Facultad de Ciencias de la Salud UTalca realizó el conversatorio “Salud Mental en pandemia”. Su directora, Erika Retamal, señaló en la oportunidad que es “fundamental analizar el contexto estructural en donde se desarrolla este problema de salud pública, el que nos encuentra con un sistema de salud mixto, segmentado, con financiamiento estatal insuficiente en el sector público de salud, a pesar de que un 78% de la población es usuaria de Fonasa (sistema público) cifra que en el Maule alcanza 86,7 por ciento”.

La profesional agregó que “el gasto público en salud mental es aún más bajo. Si bien existen planes y programas, la inversión es poca. Recién en junio de este año el gobierno lanzó el programa Saludable-Mente, que busca hacerse cargo del impacto de la pandemia en el bienestar emocional de la población”.

Según datos poblacionales de la Encuesta Nacional de Salud, en 2017 en el país había 6,2% de población afectada por depresión y -de acuerdo al “Informe sobre carga de enfermedad y carga atribuible en Chile 2012"- las condiciones neuropsiquiátricas son el principal responsable dentro de todas las causas, representando 23,2% de la carga por Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVISA), es decir, de la perdida de salud relacionada no sólo con la muerte prematura, sino también con la discapacidad que generan estas condiciones mentales”.

Todo podría empeorar con la pandemia. Retamal agregó a modo de ejemplo, que en China algunos estudios señalan que el personal de salud presentó prevalencia de ansiedad de 23 por ciento, mientras que a nivel de la población en general de ese país el confinamiento, cuarentena y sus problemas han provocado 53,8% de impacto psicológico moderado a severo, 16,5% ha presentado síntomas depresivos y un 28,8% tiene síntomas ansiosos.

ADAPTACIÓN

Consultado por el tema, el psicólogo Roberto Contreras, quien participó en el conversatorio, señaló que “la actual emergencia implica una condición de incertidumbre que exige un esfuerzo adicional para adaptarse, distinto a nuestro funcionamiento cotidiano, con el elemento adicional asociado al riesgo objetivo de contagiarse y dañarse o incluso morir”.

El profesional agregó que esta nueva circunstancia corresponde a un “evento estresante en sí mismo, que va a exigir que nos adaptemos mediante la creación de comportamientos nuevos y que afrontemos la eventual posibilidad de sufrir la pérdida de espacios de socialización habitual, de rutinas habituales, del empleo e incluso el afrontar la muerte de algún ser querido”.

Ante esto -dijo Contreras- es muy probable “que haya personas que lo puedan gerenciar apropiadamente y otras, no. Lo esperable es que presentemos respuestas emocionales distintas a las habituales dada la anormalidad -incierta y potencialmente peligrosa- asociada a la pandemia. Estas respuestas pueden involucrar reacciones de carácter tanto psicológico como somático, vale decir, la presencia de confusión, desorientación o desconcentración, de carácter cognitivo; como la presencia de respuestas emocionales de desánimo, ansiedad o fatiga emocional u otras tendencias de carácter conductual como el retraimiento o el abuso del consumo de alcohol o drogas”.

El psicólogo recalca que “en Chile se ha evidenciado un aumento de este último tipo de conductas, así como de las denuncias de maltrato o violencia intrafamiliar”.

También en nuestro país, dijo Contreras, estas reacciones pueden verse exacerbadas por las condiciones de particular confusión generada por la falta de confiabilidad de los datos oficiales entregados; o en poblaciones más vulneradas, no sólo el acceso limitado a recursos, sino por verse particularmente forzados a afrontar presiones laborales o inestabilidad económica”.

¿Cuáles son las afecciones más comunes? El psicólogo señaló que aparecen “primordialmente trastornos del ánimo, tanto de carácter ansioso como depresivo.

ANSIEDAD

Contreras recalcó que en Chile ha sido posible identificar una tendencia significativa de casos de trastornos ansiosos, “asociados al consumo abusivo de alcohol, drogas o juegos de internet, como estrategia de afrontamiento mediante estrategias evasivas o de conformidad frente al nuevo escenario; también se ha detectado un particular aumento de casos de violencia intrafamiliar, probablemente asociado a las condiciones de precariedad vivida por muchos hogares, aumentado además por la incertidumbre relativa a la estabilidad socioeconómica y laboral”.

RECOMENDACIONES

El profesional dijo que cada familia debe acordar métodos para enfrentar la crisis, “con nuevos referentes de estabilidad que nos permitan adaptarnos. Esto involucra, en primer lugar, acordar nuevas rutinas de funcionamiento para resolver demandas cotidianas; es decir, es importante establecer rápidamente decisiones que resuelvan problemas simples (que antes acostumbrábamos a resolver de otro modo) tales como abastecernos de recursos de consumo diario o definir la distribución de tareas de aseo y cuidado doméstico”.

Por otra parte, Contreras dijo que se vuelve fundamental “generar condiciones de apoyo mutuo en que los adultos tendrán un rol preponderante respecto de la contención emocional que deberán tender al grupo familiar y especialmente a los niños y adolescentes. Es importante permitir la expresión abierta de todos los sentimientos asociados a la condición de incertidumbre, sin juzgar al otro, y, en cambio, ofreciéndose como referente de confianza”.

Según el profesional, debemos acoger la angustia y ansiedad “como sea que se manifiesten, desde miedo o llanto, hasta la expresión conductual aparentemente no vinculada a la situación vivida”.